Myriam MANCISIDOR
Son solidarios por vocación y trabajan cada día con un objetivo: contribuir a que la sociedad sea más generosa, más justa y más humana. El Ayuntamiento de Avilés entregó ayer los premios a la Labor Voluntaria 2009 a la Fundación Alcoa, a los vecinos del barrio avilesino de Llaranes y a María del Carmen Vílchez. Sus galardones son trofeos a su decisión y perseverancia. Para ellos hubo aplausos y palabras de agradecimiento. «Este acto se organiza para difundir y valorar el trabajo de las personas que lo dan todo por los demás», sentenció el edil de Participación Ciudadana, Teófilo Rodríguez, poco antes de entregar los galardones en la Casa municipal de Cultura. Con él estuvieron la alcaldesa, Pilar Varela, y representantes de la Corporación municipal, así como integrantes de numerosos colectivos de Avilés.
El director de la Fundación Alcoa, Jesús Menéndez, consideró el reconocimiento «un triunfo». «Es lo máximo a lo que se puede aspirar», dijo el empresario. Alcoa cuenta con trescientos voluntarios que realizan, entre otras labores, tareas a favor de la integración de los discapacitados y de las clases más desfavorecidas.
En nombre de los vecinos de Llaranes se subieron al escenario Nieves Mariño y José María Murias, párroco de este barrio. «El premio a la Labor Voluntaria es un honor, pero tiene muchísimo más valor un barrio unido», subrayó Mariño. Los de Llaranes participan desde hace años en proyectos de cooperación con Guatemala, donde subvencionan iniciativas que redundan en la mejor calidad de vida de los habitantes de distintas aldeas.
María del Carmen Vílchez recibió el galardón a la Labor Voluntaria a título individual. Vílchez comenzó hace ya muchos años a dar clases a los vecinos del barrio que apenas sabían escribir su nombre. «Venían a mi casa a las nueve de la mañana y les enseñaba a leer y a escribir», explicó. Con el paso de los años y tras la creación de la asociación de vecinos, Vílchez inició una nueva etapa como voluntaria. Entonces comenzó a impartir clases de alfabetización dirigidas a las personas mayores del barrio en un aula. «Para mí este premio es un orgullo al igual que es una satisfacción tremenda enseñar a personas que llegan al aula con gran motivación por aprender», recalcó. Por sus manos han pasado muchos vecinos de La Carriona.
Los galardonados con el premio a la Labor Voluntaria 2009 recibieron un diploma acreditativo y una estatuilla. La Fundación Alcoa, los vecinos de Llaranes y Vílchez coinciden en humildad y conocen a qué sabe el sacrificio desinteresado a favor de los demás: el gusto es a satisfacción.