VICENTE MONTES
Avilés luce ya, recién entrado diciembre, ambiente navideño. Los políticos han aprobado en Pleno los presupuestos, que viene a ser una carta de los Reyes Magos que se cumple mal que bien. Y en las calles, la ciudad despliega las luces como reclamo a las compras en este último aliento de un 2009 de crisis para todos.
Será ésta una Navidad austera, lo que, francamente, debería ser la verdadera esencia de estas fiestas, lejos de los excesos acostumbrados. Pero sin duda dejaremos de lado las apreturas de todo el año para darnos un homenaje del que tal vez nos arrepintamos en enero. Mientras, conviene recordar que en este año, en Avilés, ha aumentado la demanda de ayuda en Cáritas, y las peticiones para recibir un subsidio social se han disparado. Este que termina ha sido un año de transición en la ciudad, a la espera de un 2010 para el que nuestros políticos fían sus esperanzas de cambio a lomos del centro Niemeyer y de las millonarias inversiones del canon del agua. Son buenos deseos, pero no olvidemos a quienes cada vez pueden desear menos.