Francisco L. JIMÉNEZ
Ni duro ni blando, esta Navidad los trabajadores de Arcelor-Mittal que quieran comer turrón tendrán que pagarlo de su bolsillo. Es la consecuencia de la supresión de los lotes navideños que desde hace años entregaba la multinacional siderúrgica a sus empleados. Cosas de la crisis, explican desde la fábrica. Los sindicatos han acogido la medida con obligada resignación, pues el reparto de cestas de Navidad no está contemplada en el convenio colectivo y, por tanto, como medida graciosa que era no puede ser reclamada. No obstante, no falta quien tuerza el gesto ante la «falta de sensibilidad» que demuestra la compañía al acabar con una tradición que era muy agradecida por los trabajadores y cuyo coste «no arruinaría a Mittal».
Un portavoz de la empresa precisó que la dirección consideró «improcedente» destinar dinero a presentes navideños en un año en que la mala coyuntura económica ha obligado a aplicar expedientes de regulación de empleo y en un contexto de reducción generalizada de gastos. La misma fuente indicó, además, que la medida tiene carácter puntual; es decir, serán los condicionantes económicos los que determinen si en 2010 se recupera la tradición de repartir lotes navideños o persiste el «régimen de turrón». Los recortes del gasto en Arcelor también fueron la causa de que este año no se entregasen a la plantilla invitaciones para la Feria de Muestra.
El presente navideño que se llevaban para casa los siderúrgicos asturianos comenzó a entregarse cuando la luxemburguesa Arbed, proclive al paternalismo, tenía el control de Aceralia. Curiosamente, en los tiempos de Ensidesa, y pese a los muchos privilegios que de aquella tenían los empleados, no era norma de la casa dar cestas de Navidad.
El lote de marras nunca faltó a su cita durante la última década, pero ya el año pasado estuvo a punto de no ser entregado. La única razón que hizo posible su reparto es que se habían comprado con tanta antelación -en el verano- que resultó imposible anular el pedido. Y es que ya hace un año la sombra de la crisis aconsejaba reducir gastos.
Los lotes navideños de Arcelor fueron muchas veces motivo de jugosas anécdotas. Como el año en que se regaló un vídeo dedicado al funcionamiento de la fábrica y los empleados de baterías de coque devolvieron las cajas porque la instalación no salía en la película. O el primer año que se dio cava y un grupo de trabajadores protestó al entender que era una incitación a la bebida. O la Navidad que hubo lote doble porque una descoordinación de pedidos entre Asturias y el País Vasco duplicó las existencias. O el año que se regaló una baraja y hubo cachondeo por la ocurrencia de proporcionar naipes a quienes la leyenda urbana atribuye «mucho tiempo libre».
Arcelor no es la única empresa que se aprieta el cinturón en Navidad. Saint-Gobain, que sí mantiene la tradición de las cestas navideñas, no tiene previsto financiar la habitual comida de los jubilados, algo que todavía está pensado la dirección de Asturiana de Zinc, donde los únicos trabajadores con derecho a lote navideño son aquellos que trabajan el día de Nochebuena. La otra gran multinacional de la comarca, Alcoa, no da cestas navideñas a la plantilla desde que se llamaba Endasa. Ya ha llovido.
Arcelor
Deja de dar las cestas navideñas, una costumbre iniciada hace una década cuando Arbed tenía el control de la empresa.
Saint-Gobain
Deja de financiar la comida de los jubilados, pero mantiene las cestas.
AZSA
Sólo da cestas a quienes trabajan en Nochebuena.
Alcoa
Nunca ha dado cestas.