|
|
|
HEMEROTECA » EL TIEMPO » |
|
JAVIER GANCEDO De nuestro corresponsal, Falcatrúas.
Aquí en Bildeo siempre se procuró vivir en contacto con los animales domésticos, para explotarlos de acuerdo con nuestros intereses y sacarles leche, huevos, jamones, según la especialidad de cada bicho, o de lo cegarato y torpe que fuera el bildeano. A los otros animales, los bichos del monte, también había que tenerlos en cuenta porque podían traer alguna calamidad de la mano, como que los lobos te comieran una becerra, los jabalíes te excavaran una tierra de patatas o los venados te pacieran un prao. Por estos destrozos nadie recibía indemnización alguna de las autoridades, de modo que siempre quedaba el recurso de organizar algún guiso a su costa.
Ya hemos escrito en crónicas anteriores que en cada casa de Bildeo había una escopeta, por lo menos, y que siempre que hacía falta aparecía un cartucho de dinamita de procedencia desconocida. Bien, en los años posteriores a la Guerra Civil, escopetas no había, al menos oficialmente; la gente iba al monte con las manos en bolso, a pasear, a dar un garbeo, por supuesto nadie iba de caza. Casualmente, en determinados árboles huecos, o encima de una viga de la cabaña, arriba en la braña, yacía una espingarda envuelta en una saca y untada de vaselina, junto con un puñado de cartuchos recargados en casa, y con tanto árbol hueco y tantas cabañas se podía dotar de ferramienta medio batallón. Buena parte de aquellas armas procedían del «Turquesa», aquel barco que vino a apuntalar con razones contundentes las ansias revolucionarias de Octubre de 1934, aunque no las hubiera reconocido ni su padre, ya que los antiguos fusiles eran ahora escopetas trabuqueras capaces de disparar piedras o cachos de ferradura. Un día caía un venado, a la semana siguiente alguien avisaba a la Guardia Civil de que había aparecido muerto casualmente un jabalí en un prado suyo?
En relación con la caza, resultaba de lo más curioso el caso de Longinos, de Casa Los Machos, rebautizada como Casa Braganza después de tener seis fías y echar un vistazo al tendal, tres de ellas casadas con guardias civiles y las otras tres con dos mineros y un madreñero, estos últimos furtivos recalcitrantes. Cuando se juntaban todos en casa a comer el día de la fiesta de Bildeo, había un acuerdo tácito de no sacar a relucir asuntos de caza, so pena de desencadenar otra guerra civil.
De cara al exterior, Francisco el Taberneiro dio de comer durante décadas a los visitantes ocasionales que llegaban a Bildeo cuando llegar aquí tenía mérito, al no haber carretera y tener que trepar más de dos horas por caminos de herradura, destrozando los pieses. Solían ser cazadores de los que no quedan, sin tanta parafernalia como portan los actuales: rifles con mira telescópica, escopetas repetidoras, botas de siete leguas, cuatro-terrenos que alcanzan las brañas y otras ferreterías de tecnología punta que se traducen en pocas oportunidades para los animales de cuatro patas y muchas para los de dos.
En casa de Francisco se comía lo que tocara ese día; hablando de caza solía ser venado, corzo y jabalí, preparados por Benita al estilo Bildeo, que era lo que conocía. Si llegaba algún gourmet pidiendo extravagancias como bacalao al pil-pil, se le informaba:
-Bacalao al pil-pil no tenemos, pero hay venao al pim-pam-pum y bien calao que vino, sacáronlo del río donde fue a caer.
Una de aquellas comidas resultó ser una cena para gente de la progresía, la nueva casta de triunfadores; uno de los comensales pidió rebeco, que aquel día no figuraba entre los menuses, teniendo que conformarse con venado o corzo. El del antojo de rebeco, hizo una mueca y comentó por lo bajinis a su vecino de mesa:
-Poca diferencia habrá entre venados, corzos y rebecos, porque serán de granja, como las perdices, con sabor a pienso, sin el sabor salvaje de antes.
Francisco estaba algo sordo, pero era cantinero y no podía permitirse el lujo de no oír, así que tomó nota del comentario sin decir palabra. La cena transcurrió ruidosa, como siempre, con abundante vino de León de las afamadas bodegas del Marqués del Pellejo, numerosas copas de orujo y coñac, cafeses, etc. Horas más tarde empezaron a pensar en marchar, porque había que bajar caminando hasta la carretera general, donde estaban los coches, así que fueron saliendo, prometiéndose unos a otros volver a comer al mismo sitio a la primera ocasión mientras meaban contra un bardial. Apuntaba el amanecer por encima de la sierra. Francisco salió con la clientela, llevando la escopeta del doce en la mano y la canana asomando bajo la zamarra entreabierta.
-Coño, Francisco, dónde vas con la artillería.
-Tengo los venaos, los corzos y los jabalíes en una granja ahí p'arriba, entre las fayas; voy a darles el pienso.
Seguiremos informando.
Todas las fotografías de las noticias en una única página
Casa, Adosado con 350 m2, Buen estado, 4 dorm, 3 aseo(s), 3 baños, 2ver más
Piso, con 81 m2, A reformar, 3 dorm, 1 baños, 0 plaza(s) de garaje,ver más
Casa, Independiente con 225 m2, Buen estado, 4 dorm, 2 aseo(s), 2 baver más
Piso, con 90 m2, 3 dorm, 1 aseo(s), 1 baños, .VIVIENDA EN BUEN ESTAver más
Casa, Adosado con 190 m2, Buen estado, 4 dorm, 3 baños, 2 plaza(s) dver más
Piso, con 99 m2, 2 dorm, 1 baños, 1 terraza(s), .VIVIENDAS DE NUEVAver más
Piso, con 80 m2, Buen estado, 3 dorm, 1 baños, 2 armario(s) empotraver más
Piso, con 60 m2, Reformado, 2 dorm, 1 baños, 1 armario(s) empotradover más
Piso, con 70 m2, 2 dorm, 1 baños, 1 terraza(s), .VIVIENDAS DE NUEVAver más
Piso, con 99 m2, 2 dorm, 1 baños, 1 terraza(s), .VIVIENDAS DE NUEVAver más
| CONÓZCANOS: CONTACTO | LA NUEVA ESPAÑA | CLUB PRENSA ASTURIANA | PUNTOS DE VENTA | PROMOCIONES | PUBLICIDAD: TARIFAS| AGENCIAS| CONTRATAR |
|
|
|||||||