MIKI LÓPEZ
S. F.
El artista moscón Favila ha ilustrado «Las aventuras de Pedro Menéndez» (Toac, 2009). No es nuevo en estos menesteres: en su carrera editorial sobresalen, al menos, diez títulos. «Lo que he hecho han sido nueve carboncillos, uno por cada uno de los capítulos del libro», comentó. ¿Por qué carboncillo? Explicó que esa técnica «es la más adecuada para contar la historia que tenemos entre manos», la del marino asturiano más importante de la historia, el fundador de la primera ciudad de los actuales Estados Unidos. «El carboncillo, además, es la base de la propia pintura», añadió. «Leyendo la novela de Sánchez Vicente descubrí episodios que, desde luego, desconocía», apuntó el artista.
Hace más de un año el pintor recibió el encargo de ilustrar la vida aventurera del marino. «Fueron los de la editorial... Me llamaron, me dieron parte de la novela y, según lo que me entregaban, dibujaba el carboncillo», señaló el pintor. ¿De dónde salió la inspiración para poner cara y ojos al conquistador asturiano? «Le pedí al fotógrafo Nardo Villaboy que reprodujera un retrato de Menéndez que está en San Agustín, en los Estados Unidos. Con eso, y con la escultura del parque del Muelle, en frente de mi casa, le di el rostro al aventurero», explicó Favila. «Hay más ilustraciones. La de Flandes, por ejemplo, es más idealizada, pero en un libro como este, de ficción, en última instancia, creo que tiene un sitio», aseguró el pintor.
Favila celebra proyectos tan singulares como este que noveliza la vida del avilesino más conspicuo de todos los tiempos. «Se le está haciendo todavía poca justicia... Es un tipo de una categoría superior y merecería un recuerdo a la altura», opinó el pintor de Grado y avilesino tanto de adopción como de militancia.