MIKI LÓPEZ MIKI LÓPEZ
Juan C. GALÁN
Una placa en la parte frontal delata la antigüedad del artefacto: «Trubia. Fondo de Formación Profesional del Patronato Militar de la Seguridad Social». En efecto, el entrañable pero obsoleto torno modelo «Cumbre» llegó al instituto Juan Antonio Suanzes a comienzos de la década de 1970, justo cuando el Gobierno clausuró la Escuela de Aprendices de la Fábrica de Armas de Trubia. Casi treinta años después, el Principado ha solventado al fin una deuda histórica con los estudiantes de Formación Profesional del centro avilesino con la adquisición de tres tornos de tecnología moderna de los que ya disfrutan los alumnos de la rama de Mecanizado.
La modernidad llega de China, donde se fabricaron los tres tornos marca «Helfer». No obstante, la nueva maquinaria no condena al destierro a los viejos tornos «Cumbre» o «Pinaggio». En su fachada verdosa el centro ha instalado nuevos mecanismos de seguridad, también financiados por el Principado, para complementar a los recién llegados. Y es que el mecanismo de los vetustos tornos constituía todo un peligro para los alumnos.
La incorporación de la nueva maquinaria supone un alivio tanto para estudiantes como para profesores. «Los tornos nuevos son una avance enorme a la hora de trabajar pero, además, a los alumnos les supone una mejoría sustancial porque las máquinas se adaptan más a la realidad y a lo que se van a encontrar en las empresas cuando terminen sus estudios», señala el director del Suanzes, Manuel Mier. Para los profesores también resultará un avance, ya que el mantenimiento de los viejos tornos, que corría enteramente a cargo de los docentes, resultaba una tarea demasiado pesada. «Antes no había recambios. Cualquier pieza que se estropeaba la teníamos que fabricar nosotros, a piñón», señala un profesor de Mecanizado.
Por otro lado, los responsables del centro esperan que el Principado acometa una serie de reformas urgentes antes de iniciar las obras de remodelación del instituto para adecuarlo a los nuevos ciclos que llegarán del Centro Integrado de Valliniello merced al ambicioso «Plan Riopedre» para el que Educación ha destinado 500.000 euros. «Estamos de acuerdo en que el centro hay que adecuarlo para que la impartición de los nuevos ciclos no pierda calidad, pero el Principado también debe tener claro que las familias de estudios que en la actualidad se imparten en el Suanzes tienen necesidades y ahora es el momento de solucionarlas», señala Dolores Suárez, jefa de estudios de FP del centro avilesino.
Así, para la directiva del Suanzes considera urgentes el remate de las obras en el taller de Fabricación Mecánica, en punto muerto desde hace meses, del taller de soldadura y el adecentamiento del salón de actos, intacto desde su inauguración en 1961. El caso más apremiante es el de la construcción de un taller de soldadura, el ciclo con más aceptación del centro. «Cada año hay que desdoblar grupos porque no caben los alumnos. Necesitamos un taller más grande ya», reivindica Dolores Suárez. El Principado había comenzado las obras de un taller para estos estudios, pero las labores se suspendieron para no retomarse jamás. Además, el centro pide remodelar al laboratorio de química.