VICENTE MONTES VICENTE.MONTES@EPI.ES
El planeta ha mostrado su cara más feroz en Haití, y en una grotesca pirueta ha llenado de muertos vivientes sus calles. La tierra que acogió la primera revolución de esclavos ha sido maldita en política, siempre enredada en regímenes dictatoriales, revueltas, batallas, sangre y sufrimiento. A veces ocurre que sucesos así nos sacan de nuestra ensoñación y convierten en menudencias nuestros problemas cotidianos. Actúan como una sacudida brutal, en este caso en una réplica emocional de ese terremoto que ha derruido a todo un país. Así que permítanme que en esta ocasión no quiera referirme a problemas domésticos de la comarca. En las páginas del diario, me detengo en el mimo con que José Manuel Feito, infatigable párroco de Miranda, ha convertido en espacio místico local el oratorio de la iglesia parroquial. La simbología es un arte que trata de atrapar la esencia a través de la forma y Feito ha logrado condensar la historia mirandina en frasco pequeño. El reportaje, un refugio ante el dolor que hace temblar la actualidad.