Myriam MANCISIDOR
El Toubkal es la cumbre más alta del norte de África y pese a sus más de 4.100 metros de altura goza de gran popularidad entre los amantes del alto Atlas, una cordillera que ofrece ascensiones intensas con escasa dificultad técnica para los profesionales del montañismo. Fernando Manteiga, del Club de Montaña Ensidesa, visitó estas tierras bereberes en febrero de 2008 y el pasado martes relató a los asistentes al Club LA NUEVA ESPAÑA de Avilés su experiencia marroquí. Manteiga viajó hasta Marrakech con otros miembros del grupo de montaña Ensidesa, colegas con los que frecuentemente escala en los Alpes y miembros del grupo de montaña de la Guardia Civil. Permaneció en Marruecos un total de nueve días y durante cinco caminó por las alturas, durmió en el refugio Muflón y degustó los platos típicos de la zona: tajín, cuscús..
La expedición en la que participó Manteiga realizó todo tipo de actividades, desde rutas de senderismo a escalada en hielo o travesías con esquís. «Según con las ganas que nos levantábamos hacíamos una cosa u otra», sentenció el montañero, y añadió: «Para mí estar en el Atlas es como estar en otro planeta». El montañero disfrutó de rutas con temperaturas que, una superados los 3.200 metros de altitud, no pasaban a positivo. En algunas ascensiones el equipo de Manteiga contó con la colaboración de beréberes que les ayudaron a transportar sus equipajes sobre mulas. «La experiencia fue inolvidable», concluyó el montañero que ya ha estado dos veces más en el Atlas.