E. CAMPO
Encendió una vela y lo siguiente que vio, al despertar, fueron las llamas devorando su cocina. Éste fue, según los testigos, el origen del incendio que se declaró durante la madrugada de ayer en el segundo piso del bloque número 1 de la calle Auseva, en El Arbolón. Los hechos ocurrieron minutos antes de las seis de la mañana, momento en el que comenzaron también las llamadas de alerta por parte de los residentes, que vieron el fuego a través de las ventanas. Efectivos del cuerpo de Bomberos, de la Policía Nacional y de la Policía Local acudieron al lugar del siniestro, donde se mantuvieron hasta que el incendio quedó totalmente sofocado. El fuego calcinó la cocina de la vivienda donde se originó el incendio. Los efectivos sanitarios desplazados al lugar atendieron a un varón de 60 años afectado levemente por inhalación de humo, que no precisó ser trasladado al centro hospitalario.
El inquilino del piso, que fue quien dejó encendida la vela, salió por su propio pie y anunció que se iba a tomar un café a un establecimiento próximo; también pidió que se le buscara un sitio donde pasar la noche. El hombre, que llevaba casi dos años de alquiler en la vivienda, tiene el síndrome de Diógenes, y los bomberos tuvieron que arrojar por la ventana decenas y decenas de objetos medio chamuscados que luego quedaron acumulados al lado del portal, junto a los carteles de «liquidación total» de la tienda instalada en los bajos.
Conforme la mañana se fue haciendo en el barrio, los vecinos comenzaron a agruparse en el lugar de los hechos, donde todavía se podía percibir un fuerte olor a quemado. Bomberos de caras tiznadas seguían trabajando para despejar la calzada, cortada parcialmente por la policía.
Según los testigos, el inquilino del piso tenía una vela encendida porque llevaba días sin el suministro de luz, por impago. Además los vecinos habían presentado varias denuncias contra él por su afición a recoger basura. «Sin embargo nunca nadie hizo nada», critican. Según relatan, no era un vecino agradable: era frecuente que picara a sus puertas de noche para pedir dinero y, entre otros problemas, sufre una enfermedad mental pero no toma medicación.