VICENTE MONTES VICENTE.MONTES@EPI.ES
Aventurarse en un negocio es cosa de valientes. Encima, lograr el éxito es sinónimo de muchos años de sacrificio. Los premios que anualmente otorga la Unión de Comerciantes vienen a reconocer ese callado esmero de quien está tras un mostrador, tras la barra o que hace números para hacer prosperar su sueño. Quienes llegan a ese momento dulce tienen a sus espaldas mucho trabajo, pero por el camino han quedado los sueños truncados de otros muchos para quienes el viento de la suerte no sopló favorablemente. El comercio avilesino zozobra, pero se mantiene a flote. En tiempos nuevos es necesario afrontar nuevas fórmulas para atraer al cliente; se exige reinventarse casi cada día. En estos tiempos difíciles, los comerciantes han sido el termómetro de lo que al resto, los ciudadanos, nos pasa, con los bolsillos más ajustados y echando números para llegar a final de mes con un mínimo de desahogo. Vaya desde aquí el reconocimiento a los premiados y también otro para todos aquellos que, obligados por las circunstancias, colgaron el cartel de cierre.