Luanco, Illán GARCÍA
El presidente del Marino, Luis Gallego, ha lanzado un órdago al Ayuntamiento. Con las cartas encima de la mesa, el máximo dirigente marinista anunció ayer que es capaz de poner fin a 27 años como presidente del club luanquín si no se afronta una serie de obras necesarias en el campo municipal de fútbol de Miramar. «Otro año así no sigo, cuando acabe la temporada monto elecciones y listo», recalcó Gallego.
El terreno de juego no ha sido renovado en sus 57 años de historia, salvo pequeñas aportaciones, y necesita una remodelación urgente. Gallego, harto de esta situación, insta al Ayuntamiento a mover ficha para mejorar las instalaciones deportivas de un club que ha militado en Segunda División B de 2004 hasta 2009. «Esto es una vergüenza nacional y no podemos esperar a un nuevo estadio que se prevé hacer con el Plan General porque eso conllevaría esperar diez o quince años más», aseguró el presidente marinista. «El Ayuntamiento ha de negociar con el Principado para mejorar el estadio o buscar otras fórmulas de financiación como hicieron otros concejos como, por ejemplo, a través del Plan E», pidió el presidente del club luanquín.
Las reformas que necesita el campo de fútbol están principalmente relacionadas con el drenaje del césped. Gallego criticó además el estado de los vestuarios. «Cualquier día va n a ir abajo ocurrir una desgracia... y el Ayuntamiento lo sabe», se lamenta el dirigente del Marino. Gallego ya tiene calculado la cifra que costará la renovación integral del estadio: 350.000 euros.
«Esa cantidad es necesaria teniendo en cuenta que desde que se construyó el campo hace 57 años sólo se invirtió en la reparación del techo de las oficinas en la época de Francisco Roces (PP) de Alcalde que costó 3.600 euros y en la renovación de los vestuarios cuando Emilio Salustiano Santos (PSOE) era regidor con una inversión de 18.000 euros», explicó Luis Gallego. Al presidente del Marino, estos datos le llaman la atención ya que en el polideportivo de Luanco, con 35 años de vida, «se ha reparado el techo en varias ocasiones».
Gallego defendió el trabajo del club pese al estado del campo de Miramar y pidió equiparar la instalación luanquina a la escuela deportiva del Sporting de Gijón, Mareo, o el campo del Este de La Caridad. «Jugamos cada quince días y, a veces, está impracticable y, para bien ser, deberíamos, al menos, entrenar una o dos veces por semana como hacen en esos campos», critica el presidente del club luanquín que opta a volver a Segunda División B, teniendo en cuenta que su equipo es el líder del grupo asturiano de Tercera.