E. CAMPO
El retraso del plan especial del casco histórico, cuya redacción está en manos del arquitecto madrileño Carlos Ferrán, es, según el PP, una amenaza para el ansiado efecto de máquina de tren que augura el gobierno con la puesta en marcha del Centro Niemeyer. El portavoz del PP, Constantino Álvarez, advirtió de que la demora de este documento (que ya tenía que estar listo hace un año) y la relajación en la puesta a punto de todos los elementos del patrimonio resultan muy perjudiciales para los intereses del concejo, ya que va en contra del flujo de visitantes entre el Niemeyer y el centro de la ciudad. Además también perjudica a los empresarios cuyos proyectos están frenados por este retraso.
«El concejal de Urbanismo reconoció en noviembre los retrasos del plan especial, y aseguró entonces que el equipo de Carlos Ferrán había enviado un primer documento que luego se le devolvió corregido, y que en un mes estaría en poder del Ayuntamiento. Pero no ha sido así», criticó el edil.
Los populares piden que el gobierno aclare los plazos marcados en el contrato, y se rescinda el mismo si es necesario: «Se nos está tomando el pelo, esto supone un claro perjuicio económico para Avilés», asegura Álvarez.
El plan especial prevé una decena de actuaciones y, según el PP, algunos proyectos empresariales importantes ya están listos para desarrollarse, pero se ven frenados por el retraso de Carlos Ferrán.
«Mejorarán mucho el entorno del Niemeyer y servirán para recuperar parte de la fachada de edificios emblemáticos que da a la ría, en este tiempo de crisis deberían de hacerse los deberes avanzando en la aprobación del plan», indicó el portavoz del PP, que estima que una vez que el plan especial esté en poder del Ayuntamiento será necesario, al menos, un año de trámites hasta su aprobación definitiva.
«La pregunta es si estamos en condiciones de seguir frenando proyectos empresariales importantes para la ciudad, y la respuesta es que no», aseguró Constantino Álvarez. De este modo, los populares creen que hay que propinar «un tirón de orejas» tanto al equipo de Ferrán, por sus continuados retrasos, como a los responsables del Ayuntamiento: «No exigen responsabilidades y no meten prisa, son cómplices de esta situación», sentenció el concejal. Los proyectos empresariales que esperan por este plan incluyen negocios de hostelería y hotelería. «Perdimos demasiado tiempo».
Constantino Álvarez considera que el desarrollo del casco viejo de la ciudad, vinculado al turismo, no está reñido con la idea, que él sostiene, de que Avilés tiene que seguir siendo una ciudad donde prime el peso industrial, como máquina del resto de sectores. «Tenemos que apuntalar la industria debidamente, pero eso no impide que pongamos en valor algo tan singular como el casco histórico, que exige un esfuerzo político y no la pasividad que estamos viendo», señala. Su opinión es que se debe de completar el desarrollo turístico de la ciudad de forma paralela en el tiempo a las obras del Niemeyer, favoreciendo así el desplazamiento de visitantes de un núcleo de interés a otro.
En la recuperación del casco histórico, el PP destaca el esfuerzo de los inversores privados y propietarios de edificios para rehabilitar los inmuebles. «Avilés tiene un elemento singular que son sus soportales, y que completan el conjunto armónico de iglesias y palacios, y ahí es donde entra en juego el plan especial», apunta Álvarez. Y él detecta muchas deficiencias, como los solares derruidos, el reto de poner en valor la riqueza monumental del cementerio y la hierba que «adorna» la fachada de la iglesia de los Padres Franciscanos. «No valen las disculpas del concejal de Cultura de que son edificios cuya conservación corresponde a la Iglesia; son parte de Avilés, y al gobierno se le exige que consiga el entendimiento con los propietarios para realizar las obras y buscar financiación». Por último, el portavoz considera que se debe de pergeñar un proyecto serio que culmine con la declaración de Avilés como Patrimonio de la Humanidad.