VICENTE MONTES VICENTE.MONTES@EPI.ES
Sobre la puerta del Ayuntamiento de Avilés hay una imagen de la Virgen del Carmen en la que casi nadie parece haber reparado. La Juventud Comunista ha pedido su retirada alegando que no parece propio de un Estado constitucionalmente laico que haya una representación religiosa presidiendo la entrada a la Casa Consistorial. Hombre, un poco raro sí es, la verdad. Tampoco se trata de una imagen con valor histórico o artístico. A algunos puede parecerles simbólica de un tiempo pretérito en el que se mezclaban las cosas del César con las de Dios, a otros puede resultarles algo meramente anecdótico. Para evitar que nadie se sienta herido, dados los tiempos que corren y las expectativas de Avilés, alguien me ha comentado a la puerta del periódico que mejor quitaban la imagen de la patrona marinera y ponían en la hornacina un busto de Oscar Niemeyer, a quien los concejales podrían poner flores en espera de la ansiada epifanía arquitectónica. O, mismamente, a Brad Pitt. ¿No tiene Oviedo a Woody Allen?