E. C. / T. C.
¿Un «kit» de robo de coches guardado en una funda de ordenador portátil o simplemente material de trabajo de un operario? La respuesta la dará la Policía, que investiga una bolsa que un individuo dejó hace quince días en una cafetería de la calle La Muralla, en Avilés. Fuera por descuido o conscientemente, el abandono se produjo el día 4 de enero, entre las dos y las cuatro de la tarde, según relatan los responsables del establecimiento hostelero. Una vez que la camarera que estaba al cargo del local se dio cuenta de que una bolsa había quedado olvidada en el suelo, junto a la barra, la guardó pensando que alguien acudiría a recogerla, como es habitual en estos casos. Sin embargo, el lunes de esta semana, quince días después, los responsables de la cafetería decidieron abrir la bolsa, de color rojo.
Lo que encontraron dentro fue lo siguiente: un gorro y una braga negros -que combinados producen el efecto de un pasamontañas-, unos guantes de piel también negros, un destornillador de gran tamaño, una linterna y pilas de recambio, pinzas de batería, un martillo especial para romper lunas de cristal y un cortafríos. Todo el material, bolsa incluida, estaba en perfectas condiciones y prácticamente sin usar. Según expertos policiales consultados, podría tratarse perfectamente del equipo empleado por un ladrón de coches que utilizara una técnica muy refinada. No obstante, la Policía Nacional, que es la que se hizo cargo de la bolsa, no descarta ninguna posibilidad, ni siquiera el hecho de que se trate del material de algún trabajador olvidado fortuitamente.
Según fuentes de la investigación, por el momento no existe una hipótesis sobre el uso del material recogido ni sobre quién podría haber sido su propietario. La camarera que estaba en ese momento atendiendo el local no puede aportar luz sobre el asunto, ya que aquel día hubo varias personas y las que ella pensó propietarias de la bolsa lo negaron posteriormente. Fue esa negativa, unida a la preocupación de los clientes habituales por el contenido de la bolsa y a la extrañeza por el hecho de que nadie acudiera a reclamarla, la que llevó a los dueños de la cafetería a decidir su apertura, para salir de dudas. En la Policía Nacional no consta ninguna denuncia por la pérdida de los objetos.