E. CAMPO
A las pirámides mayas se puede ir por turismo, pero ellas fueron por trabajo. Sonia García y Violeta Álvarez, ambas restauradoras tituladas por la Escuela Superior de Arte de Asturias, realizaron tres meses de prácticas en el complejo arqueológico de Calakmul, situado en la mexicana selva de Campeche. En esta área monumental -ocupa un kilómetro cuadrado de extensión- se está realizando una labor de recuperación con fines turísticos de los abundantes vestigios del imperio maya. El objetivo es abrir las pirámides al público en un plazo de dos años. Las dos restauradoras se acogieron al acuerdo alcanzado por la Escuela Superior de Arte y el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México para que profesionales formados en el centro puedan realizar su trabajo en el importante enclave arqueológico.
«Nos decidimos a ir por el interés por la restauración y por la oportunidad de conocer otra cultura», cuentan. La experiencia, para ambas, fue muy enriquecedora, y supone un interesante jalón en su currículo. Pero además, para Sonia García, supuso también una oportunidad de trabajo, ya que el equipo que interviene en las pirámides quiere volver a contar con ella, durante un plazo de seis meses, que está dispuesta a aprovechar.
Las singularidades del trabajo que realizaron en México vienen dadas tanto por las características técnicas de las pinturas y esculturas que restauraron como por el entorno, ya que la mayor parte del tiempo estuvieron en la selva, con mucha humedad, mosquitos, sin internet ni teléfono, y conviviendo con gente desconocida. Junto a ellas estuvieron haciendo prácticas otros cuatro jóvenes españoles, de Madrid y Pontevedra. Tanto García como Álvarez aseguran que la buena convivencia facilitó también el trabajo. En sus días libres realizaron un «máster en yacimientos mayas» recorriendo el Yucatán y el estado de Chiapas.
«La experiencia ha sido muy buena», dice García, y Álvarez apoya: «No nos arrepentimos nunca, vale la pena». En lo que se refiere al futuro laboral que puedan encontrar en Asturias, Sonia García, de Campomanes, sostiene que no es fácil, pero que moviéndose hay trabajo: «Eso sí, no te van a buscar a casa». La avilesina Violeta Álvarez, que se graduó más recientemente, intentará seguir ese consejo a partir de ahora.