Myriam MANCISIDOR
«No hay sitio». Ésta es la explicación que recibió Manuel del Río cuando preguntó por qué su suegra, de 78 años y aquejada de insuficiencia respiratoria, permanecía después de cuarenta y ocho horas ingresada en el hospital de día, dotado de 16 camas y adonde acuden generalmente los pacientes que se someten a cirugía menor. «Es una vergüenza que esta mujer esté así cuando paga los impuestos igual que los demás. Ingresó el domingo y desde entonces permanece en el centro de día con oxígeno, separada del resto de pacientes por una cortina y, lo que es más grave, sin ningún especialista que pase a visitarla», manifestó Del Río, contrariado «porque el centro tiene plantas de hospitalización libres que mantiene cerradas para ahorrar». Concretamente, Del Río se refirió a la planta cuarta sur, dotada con 32 camas y destinada a emergencias.
La apertura del hospital de día a los pacientes que precisan su ingreso en planta es habitual cuando se completan todas las camas del centro. Y estos días el San Agustín «está a rebosar», según los sindicatos del centro sanitario. «El lunes se tuvieron que desdoblar los boxes de urgencias e, incluso, se quitaron camas para poder sentar a los pacientes que así lo requerían. Los profesionales vieron a unas ochenta personas por turno (mañana, tarde y noche), una cifra muy alta», explicaron responsables de las centrales sindicales y añadieron: «Aunque la atención ha mejorado en urgencias gracias al triaje (sistema de filtrado de pacientes de acuerdo a su gravedad), estas cifras son muy altas». La saturación del servicio de urgencias y, como consecuencia, del San Agustín se debe a la llegada de pacientes con múltiples patologías.
«Generalmente se trata de gente mayor con complicaciones de diversa índole», explicaron ayer los médicos. Y precisaron: «Esta situación no tiene nada que ver con la gripe, es más, el protocolo por posible pandemia ya se ha desactivado». El lunes, además, es el día de la semana con más carga de trabajo en los servicios de urgencias de los hospitales. En el San Agustín, el tiempo máximo de espera en este servicio es de unas 4 horas y afecta a pacientes con patologías leves.