E. CAMPO
A finales de este mes la constructora Ceyd finalizará la obra del nuevo centro sociocultural de La Carriona. El nuevo edificio, de traza austera, tiene casi 1.000 metros cuadrados útiles, lo que supone más del triple de espacio que ofrecía el viejo centro, y se caracteriza por los espacios amplios y por la luminosidad. La obra, una de las programadas en el marco del «plan E», precisó una prórroga para su conclusión. Ahora, cuando finalicen los últimos trabajos de pintura y marquetería, quedará pendiente su equipación, así como la urbanización del entorno, ya que actualmente está en medio del barro. El acondicionamiento se realizará a la vez que las obras de reurbanización del barrio del «plan A». El diseño previsto incluye la apertura de una plaza en el último tramo de la calle Castilla.
«El edificio es evidente en su concepción», cuenta Aitor López Galilea, arquitecto municipal y autor del diseño, ya que el contratado originalmente a Yuste y Fiu tuvo que cambiarse al modificarse también los usos previstos. Luis Casquero es el director de obra, y a Lucía Pérez Gascón corresponde la dirección de ejecución material.
Al vestíbulo se accede por dos puertas enfrentadas: una se abre a la calle Castilla, la otra al parque, y las cristaleras que las configuran y que permiten ver de un lado al otro le atribuyen a este espacio interior el aspecto de una calle más del barrio, resaltado también por la continuidad de materiales respecto al exterior. La escalera, sin caja, confiere personalidad a este espacio, e incorpora un pasamanos continuo que «camufla» el descansillo. El salón de actos, situado a uno de los lados de ese eje longitudinal marcado por el vestíbulo, se desarrolla en altura a lo largo de los dos pisos del edificio. Al otro lado están las aulas: las del piso bajo están destinadas a la asociación de vecinos, a usos varios y a equipos informáticos, mientras que las del piso alto son para las salas de lectura, infantil y de adultos.
El espacio que ocupará la asociación de vecinos cuenta con acceso directo desde el parque, por lo que puede utilizarse en horas en las que esté cerrado el resto del edificio. La biblioteca de adultos, por su parte, conecta con la terraza, que se abre en el primer piso sobre la actual calle Castilla. «El mirador sirve para marcar la entrada desde el exterior e identificarlo como edificio público», explica López Galilea. Aseos en ambas plantas, un ascensor y la sala de maquinaria completan la instalación. En cuanto a los materiales empleados, ladrillo, cristal, baldosa y acero, no necesitan mantenimiento.