Francisco L. JIMÉNEZ
El difunto cura de Villalegre Julio Asterio Fernández fue uno de los pioneros en romper desde la comarca de Avilés el tabú de utilizar las nuevas herramientas tecnológicas para desarrollar la misión pastoral. Su blog «El diurnal de JAI» causó sensación tanto entre católicos como en agnósticos que frecuentaban la bitácora digital del sacerdote para debatir y polemizar sanamente tanto de asuntos teológicos como de temas de rabiosa actualidad. Así fue como se ganó el apodo de «cura del ciberespacio» y un respeto que aún hoy explica el hecho de que su blog, cerrado por defunción en 2006, siga siendo accesible a los cibernautas.
Julio Asterio Fernández desbrozó el camino, pero no fue el único. En Miranda, José Manuel Feito pronto entendió que internet era un medio poderoso donde debía tener presencia la palabra de Dios. Fruto de su creatividad, la página web de la parroquia mirandina (www.mrbit.es/miranda) ofrece hoy a los navegantes de la red un oratorio virtual, un servicio digital de proclamas matrimoniales, otro natalicio y hasta un «cementerio virtual» donde en nombre de las ánimas de los difuntos locales se hace la siguiente petición: «Viajero, si algún día nos encuentras en tu navegación no te olvides de pedir por todos nosotros. ¡Paz y descanso eterno!».
«La cuestión es hacerse oír. Primero se construyeron púlpitos en las iglesias, luego llegó la megafonía, más tarde se comenzaron a televisar las misas y hoy, en plena era de internet, es insensato no utilizar los recursos a nuestro alcance», razona Feito. El cura mirandino, fiel a su fama de persona innovadora, ha llegado a proyectar películas para hacer más comprensibles y amenas las sesiones de catequesis, así como a instalar un karaoke en el templo para que los feligreses se animasen a cantar durante la liturgia. «Tuve que desistir de la idea porque era muy complicada técnicamente, pero al menos lo intenté», explica.
La conexión entre religión y nuevas tecnologías ha sido motivo de debate esta misma semana en Gran Bretaña a raíz de la iniciativa del sacerdote anglicano David Canon Parrott de sustituir la tradicional bendición del «Lunes del arado» -el equivalente hispano del día de San Antón, cuando es costumbre bendecir a los animales domésticos- por el «Lunes de los gadgets» (término referido a la nueva generación de aparatos tecnológicos). El padre Parrott bendice teléfonos móviles, ordenadores y demás símbolos de la tecnología con la fórmula «que estos sistemas de la comunicación nos recuerden que Tú, Dios, hablas con nosotros a través de tu Verbo».
Sacerdotes de la comarca avilesina conocidos por su buena disposición a la bendición de los más diversos objetos inanimados, como el párroco de Villa, Daniel Fernández, expresaron su apoyo a iniciativas como la del sacerdote anglicano «porque, en el fondo, ésas son las nuevas herramientas del trabajo del hombre, como lo fueron en su momento los picos y las palas».
A este respecto, el arcipreste de la comarca avilesina, Juan Manuel Suárez, aconseja que las bendiciones vayan dirigidas «preferentemente» a las personas y, en todo caso, recalca que ese tipo de peticiones deben de estar basadas «en un acto de fe». Bendiciones al margen, Suárez considera que las nuevas tecnologías «son positivas para difundir el Evangelio siempre que estén al servicio de la verdad y la dignidad de las personas; lo intolerable es la manipulación».
Al hilo de las bendiciones, José Manuel Feito escribió una expresamente para su utilización sobre unos soportes informáticos muy especiales. Y es que la iglesia de Miranda tiene anejo un oratorio en cuyo altar se guardan un disquete que contienen los nombres de todos los difuntos que constan en el archivo parroquial. Además, un atril de roble guarda en sus entrañas los discos con los nombres de todos los nacidos. «Empecé haciendo los archivos con el sistema operativo MS2 pensando que sería algo eterno y ya he tenido que pasarlos a Excel y más recientemente a Access», comenta el cura, subrayando su admiración por la velocidad a la que avanza la informática.
La postura oficial de la Iglesia en relación a las nuevas tecnologías niega la validez de las confesiones «on line», pese a que existen páginas web que las ofrecen, y puntualiza que las iniciativas religiosas por internet -como los sermones que daba el cura de Pravia Juan Ignacio García- no deben ser excusa para dejar de asistir a los oficios presenciales.
Julio Asterio Fernández, el pionero en adentrarse desde Avilés en estos otros caminos del Señor, lo tenía muy claro, y así lo dejó escrito: «Aunque no se crea, se nos lee en estas páginas más de lo que nos imaginamos e incluso diría que hay personas importantes de la Iglesia, entre ellas muchos obispos, que siguen atentamente muchas de las cosas que en estos blogs se publican y se cuentan. Por ello, cada vez que se amplía la lista de blogs me felicito. Cada vez somos más y esto, sin duda, ha permitido que este campo de la información religiosa y en otros de la información se haya producido una verdadera revolución que aún no se sabe en qué va a terminar».
«Las nuevas tecnologías son positivas siempre que estén al servicio de la verdad»
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Arcipreste de la comarca
«Antes se bendecían picos y palas; si hoy trabajamos con ordenadores, ¿por qué no bendecirlos?»
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Párroco de Villa
«La cuestión es hacerse oír y en plena era de internet sería insensato no utilizar los recursos disponibles»
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Párroco de Miranda