J. C. G.
La crisis ha variado la forma en la que los jóvenes avilesinos se plantean su futuro laboral. Los datos son esclarecedores: la primera matrícula en los centros que imparten Formación Profesional ha subido un 15 por ciento este curso con respecto a ejercicios pretéritos. Los estudiantes, a tenor de las cifras, vislumbran en la FP un cauce más recto para acceder al mercado laboral que en los estudios universitarios. Sin embargo, no todo el monte es orégano, y la Unión Comarcal de Avilés de Comisiones Obreras se encargó, entre el martes y ayer, de hacérselo ver a los estudiantes de varios ciclos formativos del centro integrado de FP de Valliniello.
Precariedad laboral, contratos «basura» o vulneración de derechos son, según los sindicalistas, las «trampas» que les aguardan a los estudiantes una vez terminen sus estudios e intenten encontrar un puesto de trabajo. La situación es paradójica: «La juventud nunca ha estado mejor formada que ahora pero, sin embargo, la oferta laboral nunca ha estado tan mermada. Por poner un ejemplo, si la situación sigue como está, pocos de los estudiantes de un ciclo de FP de Informática terminarán trabajando en su especialidad porque no hay demanda. O sea, pocos llegarán a su objetivo», señaló Luis Fariña, secretario de política social de CC OO en Avilés.
Así las cosas, Comisiones Obreras apela a la llamada «FP a la carta», esto es, formar a los estudiantes según los puestos que demanda el mercado laboral, y no viceversa como se hace hoy en día. «Estudiar es algo bastante complejo de por sí, como para que luego las empresas no otorguen oportunidades laborales a los jóvenes. En nuestra opinión, hay que formar según las necesidades: si se necesitan caldereros, pues caldereros. Lo que no tiene sentido es formar muchos monitores de tiempo libre si en Asturias no hay demanda», comentó Fariña.
Además de instruir a los estudiantes del Valliniello en las triquiñuelas del mercado laboral, los sindicalistas trataron con estas jornadas de despertar la conciencia de clase de los jóvenes. «Ahora, los chavales tienen muy poca iniciativa», dijo Fariña.