Myriam MANCISIDOR
Los vecinos de la calle Pelayo de Versalles se despertaron la noche del jueves al viernes con el sonido del telefonillo. En la calle, agentes de la Guardia Civil parecían buscar a alguien. Entonces saltó la alarma y la Benemérita, que llevaba días vigilando el barrio, siguió el rastro hasta dar con cuatro personas de nacionalidad rumana acusadas por presuntos robos en chalés y casas de lujo en Asturias. Vivían en un cuarto piso del portal número 15. La Guardia Civil apresó entonces a los jóvenes. La tranquilidad duró sólo unas horas en Versalles. A las tres de la tarde de ayer, los agentes regresaron al piso con los arrestados para hacer un registro exhaustivo de la vivienda. La Guardia Civil salía una hora después del inmueble con el disco duro de un ordenador y varias bolsas con material incautado.
Los detenidos por presuntos robos en viviendas -todos ellos esposados y con la cara descubierta- fueron trasladados a la comandancia de Oviedo, encargada de este caso que se encuentra bajo secreto de sumario por lo que no han trascendido las iniciales de los acusados ni datos acerca de la supuesta banda de ladrones especializada en el asalto a residencias de lujo. Según fuentes del cuerpo, a última hora de la tarde de ayer los arrestados no habían pasado aún a disposición judicial. La Guardia Civil, según ha podido saber este diario, da por zanjada la operación y descarta nuevas detenciones en el barrio avilesino de Versalles ligadas al caso.
La detención de cuatro jóvenes y el espectacular despliegue de la Guardia Civil -varios coches patrulla más vehículos camuflados y numerosos agentes de uniforme y paisano- congregó a un nutrido grupo de personas en las proximidades del portal número 15 de la calle Pelayo, donde residían los arrestados. «Desde hace semanas veíamos mucho movimiento de policías», dijo un vecino. Otro añadió: «Estas personas tenían horarios raros y no es de extrañar que tuvieran en casa joyas o armas peligrosas». Todos los vecinos especulaban sobre el motivo de los arrestos y observaban atónitos el trabajo de los agentes.
La detención estas cuatro personas sigue al reciente arresto de un clan familiar de nacionalidad chilena a los que se les imputa más de una docena de robos, la mayoría en Oviedo, en pisos de nuevas urbanizaciones de Teatinos, La Corredoria y Colloto. La banda guardaba su botín en Los Balagares (Corvera), en un chalé que tenían alquilado. El pasado septiembre también cinco rumanos acudieron al juzgado de lo Penal de Avilés acusados de robar varias joyas y 62.000 euros en metálico en un piso de Piedras Blancas y en otro de Tapia de Casariego, comunicaron en medios judiciales. Los robos se registraron en julio de 2008 y según la fiscalía los cinco imputados, tres varones y dos mujeres, «tenían un nivel de vida altísimo yvivían de alquiler en pisos de primera línea de playa».