Luanco,
Illán GARCÍA
Luis Gallego quiere ser positivo después de ver cómo su establecimiento, Muebles Novar, quedaba arrasado por un incendio en la madrugada del miércoles al jueves. La peor parte se la llevó el almacén, aunque en la zona expositiva el hollín y el olor a quemado lo impregnan todo. «Es una desgracia; es mi trabajo de toda la vida, pero hay que ser optimista. He recibido muchas muestras de apoyo de los vecinos de Luanco y de comerciantes asturianos que me ofrecen sus bajos para seguir con mi actividad», explica Gallego, que no deja de recibir llamadas telefónicas «solidarias».
Por el momento, según el también presidente del Marino de Luanco, aún es pronto para analizar el coste de la reparación de la nave y de todo el material. «Con los 180.000 euros esos que se comentaron, no tenemos ni para empezar, esto es incalculable», aseguró el empresario, que seguirá atendiendo a sus clientes en un local próximo a la actual nave ubicada a la entrada de Luanco, en el polígono Rassé. «Tenemos muebles pendientes de entregar y hay que seguir trabajando para ofrecer el mejor servicio, como hicimos siempre», indicó Gallego, que dice tener un seguro multirriesgo con el que prevé costear la obra civil. «Los muebles de dentro no se quemaron, pero aún así no están en condiciones, el seguro dirá que pasa con ellos», indica el empresario luanquín.
En lo que respecta a las causas del incendio, la Guardia Civil y la Policía Judicial iniciaron ayer mismo las investigaciones, según explica Luis Gallego mientras señala cada uno de los desperfectos provocados por el fuego . «El suelo era de hormigón y quedó reventado por el fuego; mira el ventilador del aire acondicionado, la luz de emergencia...», enumera el empresario. El fuego arrasó colchones, somieres, el mobiliario de varias habitaciones listas para ser entregadas, y la pequeña oficina donde Luis Gallego guardaba material de su club, un balón, productos de la Escuela Agroalimentaria «que le entrega a los árbitros para que tengan un recuerdo de Luanco» y banderines. Con este panorama se encontró el presidente marinista tras volver de un viaje con el Marino a Logroño. «Me llamó un vecino sobre las once y media de la noche, contándomelo todo, llamé al 112 y avisé a la familia», concluye Gallego, que destacó el buen hacer de los bomberos y de la Guardia Civil para extinguir el fuego y que no fuera a mayores.