Amaya P. GIÓN
Las multinacionales asentadas en la comarca aseguran que ya están preparadas para verter sus aguas residuales al colector industrial de la margen derecha de la ría. La Confederación Hidrográfica del Cantábrico advirtió el pasado diciembre a través de este periódico que «las multinacionales deben hacer los deberes» para verter a ese conducto. «Que nadie piense que el colector es un tubo al que se podrá echar cualquier cosa», advirtió el presidente de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico (CHC), Jorge Marquínez. Las compañías dicen que sus vertidos están listos para pasar a la tubería. Lo que tienen pendiente prácticamente todas ellas, en cambio, es la conexión de las fábricas al conducto. Arcelor, Du Pont y Fertiberia aseguran que ya han comenzado a acometer esta obra. Alcoa, Asturiana de Zinc y Cristalería Saint-Gobain aún no han iniciado esos trabajos.
El colector industrial es una gran tubería, de 16 kilómetros de longitud, que discurre desde Tabaza hasta la depuradora de Maqua y que discurre por la margen derecha de la ría. El conducto recogerá los vertidos industriales previamente tratados por las factorías y los transportará a la depuradora, desde donde serán vertidos al mar mediante el emisario de Xagó, también en construcción. Está previsto que tanto la obra del emisario como la del colector, que arrancó hace un año, concluyan durante la próxima primavera.
En Fertiberia, la fábrica de abonos de Trasona, aseguran que las últimas mejoras que se acometieron en la planta incluyeron la adecuación de las aguas residuales al colector de la margen derecha. «Cumplimos estrictamente todos los límites de vertido que recoge la licencia ambiental integrada», aseguró David Herrero, director de la planta corverana. Parte del colector discurre por Valliniello, por terrenos de la propia Fertiberia. De hecho, la compañía cedió parte de esas parcelas a Hidrográfica para instalar la caseta principal de bombeo del colector. Una tubería de diez metros de longitud conectará la fábrica de abonos con la gran tubería. «Ya estamos preparando la conexión. Al colector irán tanto las aguas residuales de la fábrica de Trasona como las de la terminal de Valliniello», añadió David Herrero.
En Du Pont también están haciendo los deberes. «Ya estamos trabajando en el proyecto de conexión de nuestra tubería a esa nueva instalación. En cuanto a los vertidos, no esperamos que se requiera ningún tipo de instalación adicional a la ya existente, ya que con la tecnología actual de nuestra depuradora conseguimos unos niveles de depuración muy elevados para nuestros efluentes», aseveró una portavoz de la multinacional estadounidense en el Principado de Asturias.
Otro tanto ocurre en las instalaciones de Arcelor-Mittal, según fuentes de la multinacional siderúrgica. «En la planta de Avilés podemos distinguir tres tipos de vertidos: las aguas de proceso o amoniacales, que pasan a una depuradora biológica; las pluviales y de escorrentía, que se canalizan a una estación depuradora de aguas residuales, donde se tratan antes de verterlas a la ría, y las fecales, que pasan por otro tipo distinto de depuración y que también acaban en el estuario. Con el colector ya no se verterá nada. Ya ha comenzado la obra civil para conectar las instalaciones con el colector», explicó un portavoz de Arcelor-Mittal.
Más verdes están en Asturiana de Zinc (Azsa), Alcoa y la cristalera de La Maruca: «Ya tenemos las aguas residuales debidamente acondicionados para ser vertidas a ese tubo, lo único que nos falta es realizar el punto de conexión física de la tubería de Azsa al colector», explicaron fuentes de la compañía del grupo Xstrata. Otro tanto ocurre con Alcoa, según una portavoz de la fábrica avilesina: «Las instalaciones están acondicionadas para realizar el tratamiento de nuestros residuos. Ahora estamos en contacto con Medio Ambiente para decidir cómo se realizarán las conexiones al colector», aseguró. En Cristalería Saint-Gobain no ofrecieron información sobre su adaptación al conducto.
Las obras del emisario submarino y del colector de la margen derecha está previsto que concluyan durante la próxima primavera. Los vertidos se transportarán a la depuradora de Maqua, en la imagen, desde donde serán echados al mar.