El ingeniero municipal Fernando Alonso González, especialista en urbanización, que también participa en la dirección de obra, es el encargado de gestionar los trámites de obra con todas las administraciones implicadas, que son muchas: Fomento (ya que la grapa pasa sobre la N-632), Autoridad Portuaria, Renfe y Feve, aparte del Ayuntamiento. «Todos los departamentos municipales, especialmente el de Contratación, se volcaron mucho con esta obra», agradecen los autores del diseño.
«Nunca he apoyado un voladizo de 30 metros dentro de un edificio», destaca Escrivá de la originalidad del planteamiento elegido. Experto en la realización de pasarelas, su obra puede contemplarse en su página www.operaingenieria.es. Una de las características de esta estructura es que, de noche, quedará marcada por un camino de luz que saldrá desde debajo del pavimento. Bombillas «leds» garantizarán el bajo consumo de la instalación.
El bajo coste de mantenimiento es otra de las claves de la obra: el acero corten no lo necesita, ni tampoco la madera elegida para el pavimento, el ipe, un tipo de madera procedente de Argentina. El ipe no resulta afectado por la humedad, y en otras pasarelas donde ya se empleó no genera problemas de resbalones por musgo y hongos. Un prototipo de la pasarela, de dos metros de longitud, se instalará a mediados de febrero en el lugar donde se levantará luego la grapa, para verificar sobre él tanto el diseño como otros detalles. Los dos autores dan por bueno el nombre de «grapa» para la pasarela. «Estos objetos requieren un nombre, y éste me parece muy digno; una grapa es algo que une», asegura Escrivá, que además ve su vertiente simbólica, como un elemento que une dos partes que estaban separadas. López Galilea, por su parte, indica que después de ver el término se dio cuenta que ése era el aspecto que tenía la pasarela.