E. C.
«Y de este proyecto de Avilés me agrada también que es un proyecto con un sentido social muy respetable, es abierto al público, para visitar, pasear por la plaza, ver el paisaje, el museo, las obras de arte, los espectáculos del auditorio». Así describe el arquitecto brasileño Oscar Niemeyer su concepción de un complejo cultural que se construye a buen ritmo en la margen derecha de la ría de Avilés. Estas palabras forman parte de la presentación que la Fundación del Niemeyer incluye en su página web. Niemeyer, por cierto, dedica palabras de elogio hacia el trabajo de la Fundación, «muy importante y que está haciendo las cosas con mucho celo y competencia». Dice, además, que más importante aún que su arquitectura es que la Fundación tenga un sentido social encaminado a conseguir la justicia con mayúscula.
En este vídeo, grabado antes de que se pusiera la primera piedra de los edificios, el arquitecto cuenta algunos detalles del diseño de la obra: «De un lado pensé en hacer el auditorio, y del otro lado el museo. Quería que el terreno estuviera limpio, con sólo dos edificios, de modo que se hiciera más énfasis en la arquitectura (...) Lo importante en la arquitectura es la sorpresa, hacer una cosa diferente, y eso es lo que yo he querido hacer aquí».
Niemeyer, por último, asegura que «no existe una arquitectura ideal», y que la que él hace se centra en la búsqueda de la belleza. «El hormigón armado tiene un vocabulario muy rico (...) En cada curva se expresa mejor el hormigón armado, que ofrece un campo ilimitado de formas diferentes».