Amaya P. GIÓN
El corverano Ramón Ramos se encuentra en paro desde marzo de 2008. Su último empleo: electricista en una subcontrata que trabajaba para Asturiana de Zinc (Azsa). «Echaron a un montón de gente a la calle, yo entre ellos». Casado y con dos hijos, de 8 y 17 años, reconoce, cabizbajo, que su familia «lo está pasando mal». «Hemos ido tirando mientras tenía derecho a paro, ya no lo cobro», añade. Ramos es uno de los 1.300 desempleados que optan a las 55 plazas que oferta el Ayuntamiento de Avilés en 2010 a través del plan municipal de empleo. El plazo para presentar las candidaturas finalizó ayer, una jornada en la que decenas de personas pasaron en un goteo constante por las oficinas del Servicio de Atención Ciudadana con la esperanza de conseguir un puesto que sabe a Gordo de la lotería.
Adultos y jóvenes, titulados y con estudios básicos, hombres y mujeres, avilesinos y residentes en otras localidades asturianas buscan a través del Ayuntamiento el puesto de trabajo que no encuentran en el ámbito privado. Las plazas son limitadas. La lista de desempleados parece interminable. Unos engrosan las listas del antiguo Inem desde que se desató la crisis. Otros llevan años en ella. Todos ellos constituyen la radiografía de la mayor crisis que vive la comarca, la región y el país: la del mercado laboral.
Los jóvenes avilesinos Diego Fernández Villaverde y Roberto Suárez presentaron ayer sendas solicitudes para optar a los puestos de peón. Su amigo Juan Carlos Fulgueiras, de Versalles, aspira a oficial. «Llevo desde mayo en paro, desde que nos echaron a 70 por culta de la crisis de Tadarsa Eólica», explica el soldador, oficial de primera. «A ver si hay suerte», repiten casi al unísono.
A uno de los veinte puestos de peón opta también Juan Bermúdez, («me conocen por Ariza», aclara). Lleva tres años en paro. Ha trabajado de pintor, de peón, de vigilante jurado, «prácticamente de todo». «Lo que me ayuda a tirar un poco para adelante es la música, pero estoy en régimen artístico, lo que me interesa es el general», aclara. Este avilesino de 45 años es bajista profesional. Ha acompañado a artistas como Miguel Bosé o Coti, entre otros muchos. «Pero eso es sólo durante los veranos», apostilla.
Bárbara Sanz, gijonesa de 27 años, es diplomada en Turismo. En octubre se alistó en el paro, aunque lleva «ya bastante sin trabajar». «Me dedico a seguir estudiando y a buscar trabajo, que no hay en ningún sitio, ni en Asturias ni afuera», relata la candidata a los puestos de dinamizador y técnico turístico. Rosa María Coballes, avilesina de 48 años, opta a una de las cuatro plazas de auxiliar de ayuda a domicilio, como Azahara Mier, que también intenta tocar la suerte con la plaza de encargada. «Por intentarlo que no quede», repiten todos ellos sosteniendo la fotocopia de la instancia como un décimo que, con suerte, puede tener premio.