Luanco,
Illán GARCÍA
Gobierno y oposición se lanzan caramelos en su disputa política. No se trata de un lanzamiento literal, sino que es justamente el gasto en dulces del Consistorio lo que aviva la última polémica municipal. IU-BA considera excesivo que el gobierno gastara 2.397,87 euros en «caramelos para la cabalgata» de Reyes Magos, según consta en los expedientes. El PP, partido que gobierna, se defiende argumentando que en esa partida se incluyó, además de los caramelos para el pasacalles del 5 de enero, el coste de los revoltijos que tradicionalmente se reparten en todos los colegios del concejo.
El Ayuntamiento repartió 900 paquetes de revoltijo entre los alumnos y profesores de los centros educativos. «Si la coalición no quiere que se haga ese reparto que lo diga», resalta el teniente de alcalde, Ramón Artime.
La cuenta de los caramelos tiene su enjundia. Según un mayorista consultado por este periódico, un kilogramo de caramelos cuesta unos tres euros y contiene en torno a 140 unidades. Con la inversión del gobierno podrían haberse comprado casi 800 kilos de caramelos, lo que suma unos 120.000 dulces. Un reparto equitativo permite inferir que cada niño gozoniego -en el municipio constan empadronados 632 niños hasta los 10 años- pudo recibir 177 dulces que suponen, a su vez, un gasto de cuatro euros por menor.
Estas cifras han hecho saltar la polémica. El concejal de IU-BA, Pablo Fernández, criticó que el Ayuntamiento invierta «tanto dinero» en este tipo de acciones «cuando existe una deuda que supera los 6 millones de euros y el Consistorio tiene graves problemas para pagar los gastos corrientes de luz o las facturas a los proveedores que suministran servicios al municipio». Para Artime, sin embargo, que la coalición proteste por el gasto en caramelos «demuestra su bajeza moral, ya que es la fiesta de la ilusión de los niños y los dulces no cuestan cinco pesetas». El PP, no obstante, no piensa recortar ni un sólo euro para la próxima Navidad y recordó a la coalición «que los hijos de los miembros de IU también recibieron caramelos, como no podía ser de otra manera». Mientras para unos la crítica por el gasto en caramelos es una táctica para desprestigiar al gobierno, para la coalición es otra acción «oscurantista» del PP por no explicar en qué se invirtió realmente ese dinero.
Ambos partidos suelen centrar sus discrepancias en urbanismo y el modo de funcionamiento municipal, pero nunca antes una disputa sobre asuntos económicos había dejado un sabor tan dulce a los niños del concejo.