E. CAMPO
Un cierre parcial y provisional. Ése es el planteamiento que anuncia ahora el Principado para el Centro Niemeyer que se construye en la margen derecha de la ría de Avilés. El director general de Patrimonio, José Luis Vega, explicó que en lo que a obras se refiere, la previsión es construir un tramo de cierre perimetral mientras no se desarrolle urbanísticamente la isla de la Innovación, «que no llega ni al diez por ciento del contorno y que impedirá el paso mientras no esté integrado en el desarrollo urbanístico exterior».
Vega aseguró, además, que cualquier tipo de control que se pueda instalar no depende de su criterio, sino del de los responsables del modelo de gestión. Tal y como publicó este periódico, la idea que se sopesa es la de controlar el acceso de visitantes a la plaza, y cerrarla por las noches, atendiendo a dos criterios: seguridad y registro del número de usuarios. Este propósito, que no coincide con el eslogan de «plaza abierta al mundo», arrancó las críticas de todos los grupos políticos en el Ayuntamiento de Avilés, encabezados por IU, que aseguró que cerrar el recinto sería «una barbaridad». En medios socialistas también se reconoció desagrado ante este proyecto.
En términos similares a los de Vega se pronunció la alcaldesa, Pilar Varela, que habló de «cuestiones provisionales en relación al desarrollo de la isla de la Innovación». Y aprovechó la pregunta para testimoniar, una vez más, el apoyo que tanto Ayuntamiento como Principado están demostrando hacia el Centro Niemeyer, en lo que se refiere a inversiones para desarrollar los distintos elementos. «Cultura no ha comunicado al Ayuntamiento que exista intención de cerrarlo», indicó.
La posibilidad de limitar el acceso al recinto tampoco ha encontrado buena acogida en el movimiento vecinal. Alejandro Cueli, portavoz de la Federación de Asociaciones de Vecinos «La Unión», utilizó también la palabra «barbaridad» para referirse al cierre. «Reclamo el derecho a que se pueda ir a cualquier hora y libremente; lo contrario no tiene ningún sentido», indicó. Y reclamó a los responsables de esta iniciativa que reflexionen y den marcha atrás.
Por su parte, el presidente de la Asociación de Vecinos de Jardín de Cantos, Antonio Cabrera, indicó que el cierre impediría el objetivo del libre disfrute de la plaza. Y que en todo caso podría pensarse en el cierre si, una vez puesto en marcha el equipamiento, los actos vandálicos son de tal calibre que así lo aconsejen. «La seguridad cien por ciento no existe, pero creo que es necesario un período de experimentación para ver si se puede dejar abierto; si no funcionara entonces, sería cuando procedería tomar algún tipo de medidas», consideró el presidente vecinal.
Entre los argumentos que pueden justificar este cierre, según fuentes próximas al proyecto, está el de mantener la seguridad de los edificios durante la noche, pero también el de poder controlar todas las visitas al recinto y aportar datos muy exactos del número de de personas que lo han visitado. Se plantea también la distribución de pases imprescindibles para acceder a la plaza que el arquitecto Oscar Niemeyer diseñara abierta al mundo. No obstante, la idea de cerrar este espacio público está despertando bastantes reticencias.