Saúl FERNÁNDEZ
Los avilesinos, desde hace siglo y medio, disfrutan del tiempo que se ha ido. La historia de la ciudad está en los libros desde que en 1855 Simón Fernández Perdones decidió ordenar los días pretéritos y ponerlos sobre el papel, con una letra pulcra y limpia, un reflejo de los tiempos decimonónicos en que vivía. Fue el primero de una pequeña lista que completan David Arias García, Julián García San Miguel, Juan Carlos de la Madrid y Manuel Fernández Sánchez. Todos son autores de monografías sobre Avilés, la villa más historiada.
Recontar el pasado es un afán de los humanos, desde que el tiempo es tiempo. Los romanos contaron los días pasados para sustentar su presente. La gloria actual se explica por las glorias de antes. Intenciones similares condujeron a los primeros escritores a contar la historia de Avilés, sobremanera, Fernández Perdones, David Arias García y García San Miguel.
Juan Carlos de la Madrid, autor de «Avilés, una historia de mil años», comenta las obras de sus predecesores. La obra de Fernández Perdones, recientemente reeditada por Nieva y el Ayuntamiento, «es una relación de hechos, una ordenación de la historia, aunque no una explicación de ella». De la Madrid adjudica a Perdones el mérito del pionero y el testimonio de los hechos más cercanos a su tiempo. «Fue testigo de alguno de los episodios que relata», explica.
El primer autor con afán historiador -en un momento en que «la profesión de historiador no estaba inventada», explica De la Madrid- fue David Arias García, autor de uno de los libros con una historia textual más accidentada (lo escribió en 1895, lo publicaron en 1973 y en el año 2007 los concejales de Cultura y Educación de entonces -cada uno en un partido político distinto- compitieron por volver a reeditar el libro en cuestión). De la Madrid explica que Arias atendió directamente a las fuentes. «Intentó ordenar el pasado de la ciudad, de modo general; hizo un trabajo muy estimable, pero quedó fuera del libro, normal, el siglo más fructífero de la historia de Avilés: el siglo XX», comenta De la Madrid.
El libro de Julián García San Miguel sigue a David Arias -pese a que no había publicado su manuscrito- y da un paso más, dice De la Madrid: «analiza su tiempo a partir de los sucesos pasados y, además, pone por primera vez la mirada en el patrimonio monumental».
El libro de Manuel Fernández Sánchez, para De la Madrid, «tiene un recuerdo sobrevalorado»: leyendas, pasado de mentira en una ciudad en busca de su pasado.