Agencias / S. F.
La línea de pintura de ArcelorMittal de Avilés empezó ayer a producir las primeras bobinas después de catorce meses de parada debido a la crisis mundial que afectó de modo particular al sector de la construcción, principal cliente de estas instalaciones.
Según indicaron fuentes de la empresa, la carga de trabajo todavía es escasa para esta instalación en la que trabajan sesenta operarios, ya que, si bien la multinacional ha registrado una «pequeña mejoría» en el mercado debido a la reducción del «stock» de los clientes, «todavía no se es posible producir a un nivel similar al que había antes de la crisis».
Las bobinas pintadas son demandas de empresas del sector de la construcción, fundamentalmente de exteriores, como fabricantes de cerramientos y cubiertas de naves, entre otros.
Cuando Arcelor-Mittal decidió cerrar la línea hace catorce meses, los sesenta operarios adscritos a este departamento se redistribuyeron por otros puestos de la fábrica, tanto de Avilés como de Veriña. Con el arranque hoy de la línea de pintura queda pendiente únicamente la reactivación de las baterías de coque 7 y 8, el 1 de abril, para volver a tener las instalaciones fabriles como antes de que estallara la crisis.
«No estará a pleno funcionamiento, al cien por ciento, pero sí estaremos con todas las instalaciones produciendo», subrayaron las mismas fuentes de la compañía siderúrgica.