Ramón Álvarez, el gerente de la nueva rula de Avilés, afrontó ayer la celebración del consejo de administración, que debía evaluar el trabajo realizado durante 2009, con la satisfacción de haber devuelto la «paz social» al sector pesquero avilesino y la picazón de no haber podido desarrollar durante los siete meses que lleva dirigiendo la rula todos los planes que tiene en mente, unos por falta de presupuesto, otros por imposibilidad material y algunos por falta de colaboración de las partes implicadas. «Me hubiera gustado hacer más cosas, pero no pudo ser. Al menos ha vuelto el sosiego al sector, que buena falta hacía», manifestó Álvarez a este diario al término del consejo.
Sobre los planes inmediatos para el año en curso, el gerente habla de poner en práctica planes de ahorro que abaraten el coste de funcionamiento del complejo pesquero, de explorar nuevas vías de comercialización pesquera -quizás internet- y de redoblar el esfuerzo para atraer a la cancha de subastas de pescado de Avilés más pescadores y compradores. «Tenemos que conseguir que se venda más pescado para fuera de Asturias. Nuestro futuro pasa por lograrlo», indicó el gerente.
Ramón Álvarez dice no tener la solución para atacar el problema que trae de cabeza a los pescadores: los bajos precios del pescado. Pero promete seguir trabajando en coordinación con todas las partes implicadas en el mercado pesquero para convertir a Avilés en una plaza comercial de referencia del Norte.