E. C.
La ronda norte, la infraestructura que tiene que resolver los accesos rodados al puerto y eliminar la arteria de la ría, sigue sumida en el limbo de las indefiniciones. El consejero de Infraestructuras, Francisco González Buendía, eludió ayer dar plazo alguno para el proyecto, y ni siquiera quiso vincularlo a una estación del año. Coincidiendo con la celebración del «día de la marmota», no aclaró si el proyecto saldrá de su letargo. Tras mucho divagar, se remitió al manido «estamos trabajando», que viene a ser su única frase para referirse a la ronda norte.
Todo lo más que llegó a concretar el Consejero es que el proyecto se despejará antes que el de la variante ferroviaria, cuya presentación comprometió el director general de Infraestructuras, Víctor Morlán, para finales del año en curso, lo cual tampoco constituye novedad alguna.
Lo poco que se sabe hasta ahora de los accesos rodados al puerto es que, previsiblemente, retomarán el trayecto planteado por el Plan General de Ordenación Urbana, por la cantera de Mota. Según había apuntado el propio Buendía, no es correcto decir que se vuelve, después de años perdidos, a este trayecto, sino que sólo ahora es posible optar por esta solución gracias a la variante ferroviaria. La ronda norte ha sido, en los diez años que se lleva discutiendo, abundante fuente de conflictos entre administraciones. El último, el que protagonizó Castrillón al plantarse contra un recorrido que, en opinión de los responsables del concejo, iba a afectar negativamente el patrimonio histórico de Raíces.
El Gobierno del Principado aseguró que este año se conocerá el trayecto definitivo.