F. L. J.
Los usuarios del vestuario del taller de laminación de Arcelor-Mittal aseguran que el local se ha convertido en una «pocilga» como consecuencia del recorte de personal en el servicio de limpieza -de seis personas a sólo dos- y el gran número de trabajadores que utiliza las dependencias, más de mil cada día entre los empleados de la siderúrgica y el personal de las firmas auxiliares.
La insalubridad y falta de higiene en el vestuario es tal que los afectados por el problema temen coger infecciones y muchos han dejado de ducharse o de usar los retretes por el olor hediondo que desprenden. «Hay váteres atascados desde hace semanas, porquería acumulada por doquier, suciedad en suelos y paredes, puertas de las duchas rotas y un olor nauseabundo por todas partes», describe uno de los trabajadores que usan el vestuario.
Las quejas empezaron en diciembre y en todo este tiempo el problema no ha hecho más que empeorar. «Ni el técnico de seguridad nos da soluciones ni los sindicatos tampoco. Aquí todo el mundo se lava las manos, pero lo cierto es que ya hay hasta plagas de hormigas y mosquitos», explicó un trabajador.