VICENTE MONTES VICENTE.MONTES@EPI.ES
Sin demasiados miramientos, por pedir acabamos pidiendo la Luna. Ahora ya no será tan fácil. Estados Unidos ha congelado el programa «Constellation» de la NASA, que perseguía volver a llevar al hombre al satélite al que cantan poetas y enamorados. Nos hemos quedado sin pisar la Luna, pese a que los gobiernos llevan allí bastante tiempo desde que estalló la crisis. Cuando uno reside en el astro de los mil cráteres acaba por perder la perspectiva. Tanto es así que los que nos mandan se esfuerzan en repetir que no es para tanto esto de la recesión, como si recitasen una especie de mantra para espantar el canguelo que revelan las cifras del paro, por ejemplo. Ahora que el Ministerio de Fomento ya dice a las claras que habrá recortes, la cosa está en tratar de salvarse. Los proyectos de Avilés, dice el consejero Buendía, no tienen por qué sufrir la rebaja. Pero con el mismo peso de las posibilidades podrían sufrirla plenamente. Estará quizá sometido a la influencia de esa plateada redondez que lo mismo fascina que enloquece.