Francisco L. JIMÉNEZ
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Los estragos de la crisis económica en el tejido empresarial de Avilés se miden en metros cuadrados: los más de cien mil que suman las superficies del medio centenar de naves acondicionadas para albergar actividades de corte industrial y mercantil. La mayoría de los locales que se han quedado sin inquilinos como consecuencia del deterioro de la economía se concentra en la margen izquierda de la ría, donde hasta hace dos años era poco menos que imposible encontrar una nave para comprar o alquilar. La avenida de Lugo, la travesía de la Industria, el polígono de Las Arobias o las manzanas industriales con fachada a la avenida del Conde de Guadalhorce son hoy un rosario de naves cerradas a cal y canto sobre cuyas fachadas proliferan los consabidos carteles: «se vende», «se alquila».
El cálculo de los cien mil metros cuadrados sale de las cuentas que ha echado en las últimas semanas el concejal del PP de Avilés y vocal de la Cámara de Comercio José Luis Garzón. En este asunto, el edil habla desde la experiencia en primera persona: él es el primero que tiene un local en alquiler en la travesía de la Industria. Políticos al margen, en varias agencias inmobiliarias de Avilés confirman el dato y aseguran que el mismo no deja de crecer cada semana. LA NUEVA ESPAÑA recorrió el pasado viernes las calles afectadas por los «cerrojazos» y confirmó esas previsiones pesimistas: lejos de existir intenciones de apertura de algunas de las múltiples naves cerradas, lo que se anuncia es el cierre de más, como la que ocupa la firma Todo Market, un bazar de más de mil metros cuadrados de superficie que abrió hace dos años y estos días liquida sus existencias como paso previo a la clausura del negocio.
«De un tiempo a esta parte es rara la semana que no entra el encargo de vender o alquilar una nave o un local industrial cerrados por cese de actividad. Así es que no deja de aumentar la bolsa de la oferta, pero apenas se logra dar salida a ninguno de esos locales porque los precios de los arrendamientos no bajan y, claro, a ver quién es el valiente que se atreve a afrontar una renta de varios miles de euros según están las cosas», explica un empleado de la agencia inmobiliaria Muralla.