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La parálisis del mercado del alquiler y venta de naves industriales no sólo afecta a los locales de segunda mano, sino que también las nuevas promociones están pasándolas canutas. En el área de La Industria (margen izquierda de la ría) la familia De la Torre -propietaria a la sazón de las naves de Balsera- comercializa, de momento con escaso éxito, una docena de locales de 500 metros cuadrados de media; y a pocos metros la esquina entera de una manzana espera inquilinos. En el parque empresarial esperan dueño una docena de flamantes naves de 350 metros cuadrados de superficie media. Hace dos años cualquiera de estos locales habría «volado» de las manos de sus propietarios; nada que ver con la realidad actual.
También la Sociedad Estatal de Promoción Industrial (SEPI) tuvo que cambiar alguno de sus planes para Avilés, donde ha decidido «congelar» su proyecto de construcción de 16 naves nido en el alto de La Loba hasta que el marco económico sea más favorable. Asimismo, existe cierta incertidumbre sobre la ocupación de los edificios construidos en las inmediaciones de la rotonda de La Palmera con vistas a su uso por parte de empresas del sector de las nuevas tecnologías de la comunicación. El delegado en Avilés de Infoinvest, la sociedad instrumental de la que se vale la SEPI para la promoción de los antiguos suelos de Ensidesa, Carlos García Robles, asegura que «al menos la comercialización de las 18 parcelas industriales de la zona de La Loba va mejor de lo esperado: ya tenemos confirmada la venta de la mitad, lo cual para los tiempos que corren está muy bien».
El concejal del PP José Luis Garzón relaciona la cascada de cierre de naves industriales con la caída «a plomo» de la actividad empresarial y del consumo. «El futuro es negro porque, lejos de atacar los problemas de nuestra economía, el Gobierno sigue malgastando los recursos en actuaciones tan superficiales como innecesarias», afirma el político avilesino.
Pero nadie mejor que los que sufren en carne propia las consecuencias del batacazo para entender la dimensión del problema. El propietario de la nave que ocupó hasta el año pasado «La casa del plástico» asegura que ha bajado sus pretensiones de renta a la mitad -de 6.000 a 3.000 euros mensuales- «pero ni por esas consigo encontrar inquilino; hace meses que ni siquiera enseñó el local a alguien».
La horquilla de precios de alquiler de una nave industrial en Avilés está comprendida entre 2,5 y 5 euros por metro cuadrado, en función de la antigüedad, localización y equipamiento del local. Los profesionales de las agencias inmobiliarias advierten de que, al margen de la marcha de la economía, será difícil volver a ocupar las decenas de naves ahora vacías si los propietarios no reducen sus pretensiones económicas. «Los precios están más baratos en Oviedo, Gijón, Siero o Llanera y así es muy difícil competir», aseguran.