Myriam MANCISIDOR
Son androides y asustan. Acaban de llegar a Avilés en platillo y pagando, o sea, por el Huerna. Su deseo es conquistar la ciudad y hacer del «globo» del Niemeyer su hogar. Son los marcianos de Marte que se hacen llamar «Los Haique» y que se caracterizan por cocinar sus ideas a fuego lento. La última vez que visitaron la ciudad fue en 1910. Y ahora han fletado una nave que transporta trapos, máscaras e ingenio, que provoca. También han traído el tercer fuero de Avilés, por si fueran poco dos. «Hemos conseguido este documento gracias a la invocación a la virgen del Pilar, a la fundación Cristina Masaveu que represento y al centro extraplanetario Georgie Dann», explicó el marciano antroxero Xosé Francés poco antes de desempolvar el pergamino que recoge catorce nuevos artículos, entre ellos, el que representa a la monarquía carnavalesca.
«Los Haique» son por ahora y hasta el próximo viernes príncipes del Goxu y la Faba. Luego se pondrán la corona de reyes. Y todos a temblar. Quieren hacer de los avilesinos seres a su imagen y semejanza. «En Marte la gente va disfrazada a diario y los políticos hacen por regla general el marciano», sentenciaron estos jóvenes que visten sin orden, hablan sin descanso, critican todo lo que se mueve y se organizan diciendo eso de «hay que...».
Para el próximo antroxu exigen a los vecinos e invitados «imaginación y participación». «Lo demás lo dejamos en manos de la virgen del Pilar que hemos venido a trasladarla a su ubicación original, la casa del pueblo de Marte», recalcó otro marciano, Mari Carmen García, señalando la imagen de esta venerable existente en el pórtico del Ayuntamiento.
Los futuros reyes del carnaval avilesino tienen previsto participar en todos los actos que se celebren en la ciudad entre el 10 y el 17 de este mes para controlar cualquier posible evasión. Asistirán, incluso, a la merienda de comadres y no descartan mostrar sus mejores armas para conquistar a cualquier avilesina. «Los Haique» descenderán también la calle Galiana y ocuparán asientos de honor en desfiles y actuaciones de orquestas, murgas, charangas y fanfarrias. Sus deseos son órdenes y, el resto, improvisación. Aún así, esta banda antroxera se siente cómoda en Avilés, pero está dispuesta a utilizar sus armas de agua si no se cumplen sus deseos. «Esta es una fiesta popular así que queremos a todo quisqui disfrazado», concluyó otro de los marcianos, Carlos García. Su colega Xosé Francés añadió: «Sólo vamos a mantener de otros años los disfraces y los discursos». Ahí es nada. Atentos.