Saúl FERNÁNDEZ
El cuartel de la Policía Local de Avilés, en los bajos del campo del Suárez Puerta, «ya no están en condiciones». Urge un cambio de ubicación porque, según Manuel Jesús Villa, secretario general del Sindicato Independiente de Policías Locales de Asturias (SIPLA), «iba a ser una sede temporal, pero de eso hace ya once años; los bajos ya no son el lugar idóneo para desarrollar nuestro trabajo, no sólo por nosotros, también por las personas que entran en las instalaciones, que, de tan pequeñas, mezclan detenidos con ciudadanos que denuncian».
El SIPLA propone como lugar óptimo para el nuevo acuartelamiento las antiguas instalaciones de la Capitanía Marítima de Avilés, en la avenida del Conde de Guadalhorce. «Se nos puede achacar que estamos fuera de la ciudad, pero nosotros trabajamos en la calle, nos movemos en coche... ¿Para qué necesitamos instalaciones en pleno centro?», se preguntó Villa. «Los problemas de gestión de las denuncias se solucionan con una oficina céntrica que bien pudiera mantenerse en los bajos del campo de fútbol; me refiero al servicio de tráfico y de grúa. El depósito está en el aparcamiento de La Exposición y, para esto, las instalaciones de José Cueto son buenas, están al lado», añadió el secretario general del sindicato, mayoritario en el cuerpo, en Avilés y también en Asturias.
Manuel Jesús Villa propone la antigua Capitanía Marítima, porque, a su juicio, «los detenidos y cualquier ciudadano que se acerque al nuevo cuartel lo pueden hacer privadamente; uno no va a la Jefatura de la Policía Local por gusto y no tienen por qué saberlo los vecinos», apuntó el secretario del SIPLA. «Además, esto se agrava con los delitos donde el alcohol cobra protagonismo: les tenemos que hacer soplar en el cuartel porque es allí donde está el aparato homologado y, claro, entrar en las instalaciones custodiado por dos agentes...», comentó Villa. «Esta situación se solventaría, de todas todas, trasladando a la ría el cuartel», añadió el sindicalista. «Es llamativo, en el paseo de la ría está Hacienda, un lugar al que tenemos que ir todos, todos los días, cuando la ubicación natural de la delegación debería estar en el centro», comentó otro afiliado del SIPLA.
El traslado del cuartel mejoraría, a juicio del sindicato, «la seguridad, tanto de los policías como de los ciudadanos; fuera del centro es más fácil controlar la zona». Además, señaló Villa, «la ubicación en la Capitanía Marítima mejoraría también la seguridad de los polígonos industriales del entorno y también la de los vecinos, porque no tendrán que ver a detenidos entrando en el cuartel esposados o resistiéndose a la autoridad», comentó Villa.
Los policías del SIPLA no se tienen por expertos en urbanismo, pero aseguran que «se puede aprovechar el edificio de la Capitanía Marítima: apenas tendría que sufrir adaptaciones». Pese a esto, están abiertos a la posibilidad de que el viejo edificio se derruya para construir uno nuevo, acorde con sus necesidades.
La ubicación, en pleno paseo de la ría, es ideal porque, según Villa, «es cierto que por la zona no vive nadie, pero también es cierto que tampoco estamos tan lejos», comentó. «Además, insisto en lo mismo, nos movemos con los coches y las motos. ¿Pasa igual para las personas de fuera de Avilés? La calle José Cueto no es muy conocida, y a todo esto se une el hecho de que el Ayuntamiento ha puesto ahora la mirada en la ría, donde están terminando las obras del Niemeyer... Desde la Capitanía Marítima llegaríamos a cualquier punto del concejo en el mismo tiempo que si salimos de José Cueto o, incluso, tardaríamos mucho menos», aseguró el secretario del SIPLA.
La decisión de que los policías locales se mantengan en los bajos del cuartel dificulta, a juicio del sindicato, «la ampliación de la plantilla». ¿Por qué razón? «Porque no cabemos, porque todo se mezcla con todo, porque en la sala de espera puede estar un esposado y un ciudadano esperando que le atiendan...», se lamentó Villa. Las únicas ventajas que los sindicalistas encuentran al hecho de mantener el cuartel en el centro de la ciudad son la cercanía al ciudadano y, en consecuencia, la transparencia de las actuaciones, «porque las hacemos todas a la vista de todo el mundo». «Y esto de la transparencia puede ser bueno, pero también malo; no creo que a nadie le guste ver a un detenido gritando al lado de su casa», concedió el sindicalista.
Se da la circunstancia de que los policías nacionales trabajan en una Comisaría que se encuentra en Río San Martín y, si no tuvieran que atender las tramitaciones del DNI, apenas tendrían público, «quitando los arrestados», comentó Villa. Sucede algo parecido con el cuartel de la Guardia Civil, que se halla en el barrio de Bustiello.