Francisco L. JIMÉNEZ
La paz social de que viene disfrutando el equipo de gobierno de Avilés en sus relaciones con los sindicatos está a punto de saltar por los aires. Las centrales con representación en el comité y la junta de personal -SIPLA, UGT, CSIF, CC OO y USO- escenificaron ayer el primer capítulo del pulso que pretenden echar a los responsables municipales en lo que resta de año: o éstos desarrollan en tiempo y forma varios puntos del convenio colectivo o habrá movilizaciones. Como aperitivo, los sindicalistas (treinta en total) anunciaron su disposición a concentrarse los próximos cuatro jueves como medida de protesta por la parálisis que envuelve todo lo relacionado con los planes para reducir la temporalidad en el empleo, la cobertura de plazas vacantes y la convocatoria de procesos para la promoción interna del personal. Eso, entre otras reclamaciones.
Siete de los representantes sindicales de los trabajadores municipales comparecieron ayer ante los medios para exponer sus quejas. Estas abarcan, según recalcaron los sindicalistas, asuntos que no tienen una traducción económica. Es decir, que la protesta no tiene que ver son los salarios, sino con las condiciones de trabajo, con la calidad del empleo y con la movilidad de los trabajadores (entre 650 y 850, según la época del año).
«A nuestro juicio es grave que la cobertura de 103 plazas por consolidación de empleos temporales siga pendiente desde septiembre de 2008; lo mismo que la falta de convocatoria de la oferta pública de empleo de 2009, pendiente desde agosto de ese año y que se traduce en 43 plazas laborales a cubrir», manifestó Ángel Luis Fernández, de la UGT.
«El proceso de funcionarización está parado y el plazo para llevarlo a cabo finaliza este año, todas las contrataciones municipales se hacen a espaldas de los sindicatos, hay problemas con la jubilación parcial de los funcionarios y en materia de prevención laboral no hay seriedad ni en el fondo ni en las formas», prosiguió denunciando el ugetista.
CC OO destacó la errática política del equipo de gobierno con las brigadas municipales, una estrategia que bien pudiera, según denunció Marisa Rodríguez, «perseguir el objetivo de justificar posteriores privatizaciones». Desde CSIF se criticó la falta de acciones para reducir la temporalidad: «Hay empleados que llevan 20 años con contrato eventual», afirmó José Manuel Díaz.
El equipo de gobierno mostró cintura ante este atisbo de crisis: horas antes de la rueda de prensa en la que comparecieron los sindicalistas les convocó a una reunión a celebrar esta mañana para saber de primera mano qué les inquieta. «Esto no se arregla en una hora», avisó Ángel Luis Fernández.