VICENTE MONTES VICENTE.MONTES@EPI.ES
El encendido de las dos últimas baterías de coque que permanecían inactivas de Arcelor en Avilés puede ser un buen indicio de que se aventure cierta recuperación en el contexto económico mundial, pero ni mucho menos permite lanzar las campanas al vuelo. Su reapertura está más vinculada a la buena marcha de otras plantas europeas que a la situación en España. La comarca avilesina requerirá de mucho tiempo y esfuerzo para superar el bache económico que le llegó sobrevenido, pero que ha hecho especial daño en una tierra, ésta, que ya había sufrido los efectos del paro y la inactividad. En cualquier caso, esta situación -que los políticos no supieron prevenir y que intentan arreglar mal que bien con los parches que pueden- debería hacernos reflexionar sobre lo que en los últimos años de bonanza se convirtió en los pilares del crecimiento económico. Y justo ahora que algunos países comienzan a remontar, lo que menos ayuda es un Gobierno que cuando debería ofrecer seguridad y soluciones lo que muestra es desorden, caos e improvisación.