E. CAMPO
Los responsables de Cáritas arciprestal de Avilés están enfrascados de lleno en una campaña de recogida de fondos por distintos establecimientos, como bancos y comercios, y esta entrada de ingresos hace que, aunque todavía no se puedan cubrir los gastos crecientes, al menos no llegue el agua al cuello. Y es que a falta de cerrar los datos de 2009, la estimación con la que trabajan los responsables de la ONG es que se va a duplicar, prácticamente, el número de usuarios atendidos desde los distintos servicios.
Según explica Joaquín García, responsable de Cáritas arciprestal, en estos momentos se están recogiendo los datos de los 23 grupos parroquiales para poder elaborar la memoria de 2009. Este incremento tan pronunciado del número de usuarios ya se venía venir en el primer semestre, con un aumento de los usuarios de en torno al 50 por ciento, pero la demanda se disparó aún más en los últimos meses del año, según adelantó García. La crisis, que está dejando a muchas familias sin fuente de ingresos regulares, es la causante de esta situación, que además provoca la aparición de un nuevo perfil de pobre: el que carga con hipotecas y que hasta hace muy poco tiempo estaba totalmente insertado en la sociedad. En 2008 ya comenzó a aumentar la demanda, con un incremento del 30 por ciento.
Gracias a la campaña de concienciación de Cáritas, además de ingresos también están llegando nuevos voluntarios al seno de la organización. «Muchas de esas personas son gente joven, que es el objetivo que nos habíamos planteado; la campaña está siendo muy positiva, y seguiremos con ella mientras sea necesario», apuntó el responsable de Cáritas arciprestal.
Sin embargo, pese al incremento de la demanda asistencial, Cáritas no ve adecuado abrir un comedor, ya que la filosofía es ayudar a las familias a mantenerse en sus casas. «¿Quién querría que sus hijos tuvieran que ir a un comedor a comer? Preferimos atender a la gente para que no tenga que dar ese paso», justificó Joaquín García. La organización concede vales para que las familias puedan comprar los alimentos en los supermercados. Además, debido al nuevo perfil de la persona demandante de ayuda, ya hay parroquias donde se entrega directamente dinero, en lugar de vales, a personas con vida normalizada que se ven incapaces de afrontar los gastos de alimentación. «Eso es mucho más de justicia social», afirma García. Los comedores, añade el presidente, pueden ser útiles en comunidades autónomas con más población y más demandantes, pero en Asturias de momento no son necesarios.
Lo que sí pretende Cáritas es incrementar los servicios del albergue de transeúntes, potenciando el uso del centro de día para que los usuarios tengan que pasar menos tiempo en la calle. «Estamos preparando una propuesta», explicó Joaquín García. Su idea es poder reforzar el personal que atiende el albergue por la tarde y poder así ofrecer cursos y actividades, para mejorar la atención. «Este año se celebra el Año Europeo de la Exclusión; es una buena excusa para intentar que las personas con dificultades pasen el menor tiempo posible en la calle».