Amaya P. GIÓN
La sección segunda de la Audiencia Provincial acoge esta mañana el juicio contra un vecino de Llanera al que responsabilizan de dejar en silla de ruedas a un illense en 2007 tras golpearle reiteradamente con una fesoria (azada). El ministerio público le imputa un delito de intento de homicidio y otro de lesiones graves -también arremetió a golpe de azada contra otro hombre- y solicita para el acusado una pena de trece años de cárcel (ocho por un intento de homicidio y cinco por otro de lesiones graves) y el pago de indemnizaciones que superan los 330.000 euros, como ya adelantó este periódico el pasado día 4.
Los hechos que ahora se juzgan se produjeron el 8 de marzo de 2007 cuando el ahora imputado, cuya identidad responde a las iniciales A. T. S., entabló una discusión con J. L. N. A. y A. H. S. R. en una finca de Llavanao (Illas) relacionada con un problema de distribución de agua, según la acusación pública. En medio de la trifulca, el llanerense, «inopinadamente» (sin pensarlo) propinó con una azada un fuerte golpe en la cabeza a J. L. N. A., dejándolo inconsciente, y «le propinó otro a A. H. S. R., arrojándolo al suelo», según la misma versión.
Los letrados que defienden los intereses de los heridos, Ignacio Botas y Luis Antonio Olay, consideran que el imputado cometió dos delitos de intento de homicidio con la agravante de alevosía -«después de las agresiones, y sin preocuparse del estado de los agredidos, el acusado se marchó dejándolos en el suelo sangrando y sin saber si necesitaban ayuda o estaban ya muertos», sostienen- y que omitió el deber de socorro al dejar a ambas víctimas en la finca. Por ello solicitan diez años de cárcel por cada uno de los dos delitos más el pago de indemnizaciones.
El abogado de la defensa, Rubén Fernández Pérez, solicita para su cliente una pena máxima de seis años de cárcel por las lesiones que ocasionó y con las eximentes (circunstancias que aminoran la pena) de que actuó en legítima defensa y que confesó los hechos a las fuerzas del orden.
Sendas víctimas sufren aún secuelas como consecuencia de los golpes que presuntamente les asestó A. T. S., según se desprende de los escritos de calificación de los hechos de las acusaciones. J. L. N. A. estuvo en coma y pasó 18 días en la unidad de vigilancia intensiva del Hospital Central de Asturias y estuvo a tratamiento durante más de un año (468 días). Su movilidad depende ahora de una silla de ruedas y necesita de terceras personas para sus actividades diarias, según la Fiscalía. En cuanto a A. H. S. R., pasó por una operación de la columna vertebral (artrodesis) y sufre depresión postraumática y una limitación, aunque leve, de movilidad cervical, según la misma versión.