MANUEL
PEÑA
CONCEJAL DEL PP DE AVILÉS
Manuel Chaves, «ese joven que tal parece haber entrado ayer en política», se ha atrevido a decir que la vuelta de Cascos es el regreso al pasado más radical. A propósito de esas declaraciones, caben reflexiones y alguna breve recapitulación. Si no recuerdo mal, el señor Chaves ha presidido el Gobierno de Andalucía durante unos 19 años y entre otros calificativos se le ha conocido como el «presidente del paro andaluz», acercándose a estadísticas próximas al millón de parados; a su vez, ha formado parte de los gobiernos socialistas desde el período de Felipe González, incluida la época «de máximo esplendor» similar a la actual, en la que se alcanzó un número cercano a los cinco millones de desempleados y desempleadas en España. Y así hasta llegar a la ruta de los elefantes (vicepresidente tercero del Gobierno de «ZParados»). Muy al contrario, Álvarez-Cascos ha sido vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Fomento durante los años de oro de la economía española, época en la que nuestra nación alcanzó un gran prestigio internacional y se llegó a codear con los países más avanzados de Europa.
La vuelta de Álvarez-Cascos supone, por tanto, no radicalismos, no atrasos, sino prosperidad, recuperar lo que siempre han tenido que hacer gobiernos del PP, es decir, la confianza, el saneamiento de la economía, la garantía de cobro de las pensiones... En definitiva, la creación de puestos de trabajo. Y todo este progreso para el señor Chaves no es bueno, es bronco. No quiere reconocer que nos vuelven a llevar al abismo. También es verdad que él y su familia no tienen problemas, están muy bien colocados, pero que se lo pregunten a alguno de los más de cuatro millones de españoles que buscan desesperadamente trabajo. Y a ver qué opina.
Por otra parte, las críticas, primero del señor Álvarez Areces y ahora del señor Chaves, son la evidencia del miedo, del espanto seguro de que Cascos va a conseguir los votos suficientes para proclamarse como el inmediato presidente del Principado de Asturias, con lo que nuestra autonomía acabará alcanzando la categoría que se merece, lo que el ex ministro ya inició y que los socialistas han frenado en seco.
Las últimas y masivas declaraciones que se están haciendo por parte de muchos dirigentes, afiliados y simpatizantes del Partido Popular en Asturias y que, sin duda, seguirán realizándose evidencian un gran clamor e ilusión por un indiscutible líder, Álvarez-Cascos, que no podemos perder porque él representa la unión del partido, la cohesión, la capacidad de dirigir un equipo y un programa coherente y que, por supuesto, requiere ya, por parte de los máximos responsables del partido, no sólo abrirle las puertas, sino ir a buscarlo y alzarlo a la candidatura de la Presidencia del Principado de Asturias.