VICENTE MONTES VICENTE.MONTES@EPI.ES
Tomo un café apurado en Sabugo. Y dicen que dicen, ya saben, que si no sé quién ha pactado su continuidad con el partido a cambio de que la organización imponga algunas concejalías especialmente hormigonadas. También que en la otra acera no está clara la candidatura y que, bueno, habrá que ver si el marido de la galerista da el paso no sea que haya que echarse cuerpo a tierra. Dicen también que quien hace tiempo debía haber dejado paso en el cargo seguramente repetirá a no ser que los suyos lo convenzan de lo contrario. Y hay quien, aseguran, aunque se ha quedado sin siglas, puede que consiga un patrocinador y vuelva a presentarse. Dicen que dicen, que mira que el alcalde de Siero dimitió por ir borracho y, en cambio, otro político de aquí que cayó soplando hace meses, nada de nada. Y mientras remuevo con la cucharilla me cuentan las futuras bajas de la actual Corporación: que si Fulanito no aguanta más, que si Mengano está hasta el moño... Dicen que dicen. Y el café se me enfría, y el cigarrillo se me deshace entre los dedos.