La Callezuela (Illas),
Amaya P. GIÓN
«La selección española de fútbol llevará un babero de la Cofradía del Colesterol antes de marchar a Sudáfrica». Así lo aseguró el director de comunicación de la Federación Española de Fútbol, el asturiano Gaspar Rosety, durante la celebración en Illas del XV Capítulo de la Cofradía del Colesterol. Rosety ingresó ayer de forma oficial en la peña gastronómica avilesina junto a otros quince novicios que prometieron ante el altar de la iglesia parroquial de La Callezuela, en Illas, promocionar los productos típicos de la comarca avilesina. El periodista, que también fue nombrado «Cofrade de la buena voz del colesterol», señaló que «el babero rojo de la cofradía estará con España en Sudáfrica», y destacó la necesidad de «vincular salud, cultura y deporte» en la sociedad actual.
La celebración de este décimo quinto capítulo arrancó a primera hora de la mañana con la tradicional caminata entre El Parche avilesino y la capital illense, si bien con un nuevo itinerario. Los caminantes, entre los que se encontraban varios integrantes del grupo «Os Caminantes de Aragón» y de «Edelweis», realizaron tres rutas en una (la del paseo de la ría, la del agua y la de los molinos) para culminar el paseo en la plaza de la capital illense.
La caminata sirvió de aperitivo a uno de los platos fuertes de la jornada: la entronación y el juramento de los nuevos cofrades en la iglesia de la localidad. Especialmente emotiva fue la oración que los participantes dedicaron a los fallecidos en el temporal que arrasó la isla lusa de Madeira. Y es que entre los asistentes se encontraba Gregorio Freites, de la cofradía Las Carnes de Madeira, y dos miembros de la Cofradía de Chanfana, próxima a la ciudad portuguesa Coimbra. «Ahora toca trabajar por recobrar la normalidad. Son muchos los miles de millones de euros que harán falta para reconstruir nuestra tierra», señaló Freites.
Los párrocos de Illas y Miranda, Ceferino Suárez y José Manuel Feito, fueron los encargados de bendecir los mandiles, los baberos y las delicias que los del Colesterol instalaron ante el altar. «Esto de la comida es muy importante. El primer pecado fue el de la manzana (...) Bendice este mandil, y los baberos, y a los que nos hemos reunido hoy alrededor de ellos», pronunció Feito. Y alrededor de ellos no sólo se encontraban novicios y cofrades del Colesterol sino también representantes de las cofradías asturianas Amigos de los nabos de la Foz de Morcín, la de Doña Gontrodo, Amigos de los quesos del Principado y la del Sabadiego de Noreña. Participaron en el décimo quinto capítulo del Colesterol cofrades de Salamanca, Murcia y Aragón. «Esta celebración es cada vez más internacional», dijo el cofrade mayor de la peña avilesina, Sabino González. De maestros de ceremonias hicieron el alcalde de Illas, Alberto Tirador, el portavoz de la cofradía, Carlos Guardado, y el catedrático de la Universidad de Zaragoza y cofrade Miguel Pocoví.
Una vez los novicios juraron comer longaniza de Avilés, queso La Peral, bollo de pascua y marañuelas recibieron los baberos que los convierten en nuevos cofrades. «Hoy es un motivo especial de felicidad y de orgullo al pasar a formar parte de vuestra familia en la que destaca la calidad humana», señaló Rosety tras recibir el babero que lo distingue como nuevo cofrade del colesterol.
Una vez concluida la ceremonia, y como en cada capítulo, los integrantes de las distintas cofradías, más de un centenar, cerraron la celebración con un banquete en el restaurante La Blimal. Para entonces lo que menos importaba ya es si el plato contenía colesterol del malo o del bueno.