Francisco L. JIMÉNEZ
La crisis económica, entre otras muchas consecuencias, se ha convertido en una seria amenaza para la salud financiera de las comunidades de vecinos avilesinas, algunas al borde ya de los números rojos. El crecimiento de la morosidad supone un quebradero de cabeza añadido para unas entidades que suelen trabajar con recursos exiguos, y así lo reconocen los administradores de fincas consultados por este diario.
«El recibo de la comunidad, que en Avilés asciende de media a unos 55 euros, es uno de los primeros gastos que dejan de pagar quienes tienen dificultades económicas. Y eso, en estos tiempos de crisis, se nota y mucho», asegura la administradora Marián Jurado. La consecuencia inmediata de este fenómeno ha sido el notable aumento de los procesos monitorios, trámite jurídico que en caso de persistir el impago desemboca en la apertura de la vía de apremio para el cobro de las deudas.
Si el cobro de los recibos de la comunidad se ha convertido en una tarea ardua, plantear la realización de una derrama no resulta más fácil. «Salvo que sean actuaciones de gran urgencia, las comunidades se piensan muy mucho enfrentarse a obras de envergadura, conscientes de las dificultades económicas de las familias. En el barrio de La Luz, por ejemplo, hay serias dificultades con las reformas de las fachadas, unos trabajos que hay que ejecutar sí o sí porque tienen concedida subvención, pero que tropiezan con el problema de que muchos de los propietarios no están en disposición de hacer frente a la parte proporcional que les toca pagar», indica el administrador de fincas avilesino Ángel Fernández.
Las penurias económicas de las familias también sacan en ocasiones el lado más solidario de las personas: «Conozco casos de comunidades que, sensibilizadas con los apuros que están pasando algunos de sus vecinos, han acordado darles facilidades para el pago aplazado de las deudas de la comunidad en vez de actuar contra ellos», relata Marián Jurado. «Y es que se ven casos muy penosos: parejas jóvenes que apenas pueden pagar la hipoteca porque se han quedado sin trabajo, personas mayores que no les llega la pensión... Y claro, cuando hay que apretarse el cinturón, el de la comunidad es uno de los recibos que primero se devuelve», añade la administradora.