EMILIO ONTIVEROS
PRESIDENTE DE ANALISTAS FINANCIEROS INTERNACIONALES
JOSÉ M.ª EZQUIAGA
PRESIDENTE DE EZQUIAGA ARQUITECTOS
Hay pocas ciudades en el mundo que hayan sabido darle la vuelta al declive urbano y productivo derivado de una industria casi desaparecida, que hayan cicatrizado las heridas de una dolorosa reconversión industrial, que hayan crecido desde el desamparo productivo y el marasmo territorial que representan solares vacíos de funcionalidad y repletos de plantas e infraestructuras en desuso.
No es fácil, pero se puede hacer. Avilés está inmersa en ese proceso desde hace tiempo. En el curso de esta recuperación urbana y funcional ha creado una dinámica virtuosa ligada a referentes de visibilidad mundial, como la «marca Niemeyer», que está cambiando la faz de la ciudad y anticipando las nuevas funciones de todo su entorno urbano de cara al Siglo XXI.
Ahora, Avilés, se enfrenta a un nuevo reto: el de desarrollar la Isla de la Innovación. El primer paso es el planeamiento urbanístico de toda la zona afectada y sus grandes aledaños, las nuevas soluciones infraestructurales, pero lo verdaderamente importante es concebir las nuevas funciones que este espectacular espacio debe cumplir en el futuro inmediato. Junto a estas funciones, vendrán después los contenedores singulares o emblemáticos que hayan de acogerlas. Todo el espacio debe ser coherente con una vocación avanzada para la ciudad y su entorno y, en estos tiempos de severidad presupuestaria y necesidad de demostrar el buen uso de los recursos públicos y privados, todo el esquema de planificación debe ser viable, además de soporte de una ambición.
Coherencia material y funcional y viabilidad socioeconómica son imperativos para las nuevas décadas. Que el planeamiento esté a la altura de las más avanzadas funciones tecnológicas, económicas, residenciales, de ocio y cultura de que el nuevo espacio haya de dotarse. Que las cuentas internas del proyecto salgan para el o los agentes promotores, sean éstos públicos o privados, mientras formen la alianza de ganadores que se requiere. Y que la rentabilidad social de esas estructuras singulares y esas funciones avanzadas sea patente para todos, durante décadas.
Se trata de prosperar sobre la base de un nuevo modelo de ciudad, de entorno. Un modelo sofisticado, productivo, sostenible y, por encima de todo, de referencia global. Un modelo cuyos efectos trasciendan el perímetro de la gran región urbana que forman las tres ciudades centrales del Principado, transciendan la propia región y alcancen la frontera global.
Avilés tiene una oportunidad su oportunidad, para entrar en ese exclusivo club mundial de ciudades que son referencia por su ambición de reinventarse y su éxito en conseguirlo. Rematando así un proceso en el que sus agentes de todo tipo, con tesón, visión y criterio, han sabido orientar el futuro de la ciudad hasta que se ha hecho visible en el horizonte una vocación global. La Isla de la Innovación será un vector decisivo para alcanzarlo.