Aeropuerto de Asturias,
Ignacio PULIDO
El aeropuerto de Asturias recibe cada mes la visita de decenas de viajeros que contratan coches de alta gama con conductor para acudir a sus citas. Los propietarios y conductores de estos vehículos VIP han roto estos días su habitual discreción para denunciar que trabajar en la terminal de Santiago del Monte es una tarea cada vez más complicada puesto que carecen de una zona específica para estacionar y, como consecuencia, les llueven las multas por parte de la Guardia Civil de Tráfico. Tras una década de solicitudes sin respuesta, estos profesionales dicen estar hartos e instan a que de una vez por todas les sea asignada una zona de aparcamiento.
«Aquí no se recibe a la gente correctamente porque no nos dejan». Así de tajante se muestra el presidente de la Asociación de Empresarios de Alquiler de Vehículos con y sin Conductor del Principado de Asturias (ASEMCO), Jesús Lucio García, quien considera que «nuestros vehículos requieren de un espacio acorde con las necesidades de sus clientes, como tienen los taxis o los autobuses. Nosotros nos vemos obligados a estacionar indebidamente en la zona de autoridades», subraya Jesús Lucio García.
Esta situación ha colocado a los coches VIP en el punto de mira de la Guardia Civil, que pasa revista diariamente a los vehículos mal estacionados en el aeropuerto. «Los conductores se ven sorprendidos con multas por importe de 90 euros: no hay derecho. Eso sí, no tenemos nada en contra de los agentes de la Benemérita, sabemos que cumplen órdenes», enfatiza Jesús Lucio García.
Ricardo García es uno de los conductores multados. «No tenemos donde aparcar y no podemos perder el coche de vista; esto no puede seguir así», protesta el chofer. Otros conductores VIP como Ángeles García o Juan Suárez no han sido sancionados aún pero se quejan de trabas a la hora de trabajar. «Tenemos que marchar cuando viene la Guardia Civil», dice Suárez. «Deberían de habilitar un espacio en la zona de autoridades y otra delante de la puerta de llegadas para el resto de clientes. Si no, nos vemos obligados a estar con un ojo puesto en el vehículo y el otro atento a la llegada del cliente», apostilla Ángeles García.
Según el presidente de ASEMCO, el pasado 1 de junio los profesionales del ramo se reunieron con el delegado del Gobierno, Antonio Trevín. «No nos aportó solución alguna. Dijo que esperásemos al cambio del director del aeropuerto, pero las cosas siguen igual», lamenta Jesús Lucio García. Y añade que como remedio les propusieron hacer uso de una zona situada al otro lado del aparcamiento y limitada con línea continua. Pero ninguno de los conductores aprueba esa propuesta. «Como comprenderán no podemos hacer cruzar todo el parking a los clientes con equipaje y todo. Además, ¿qué haremos los días que llueva?», se pregunta Ángeles García.
«Ya solicitamos un espacio adecuado para aparcar cuando se iniciaron las obras en el aeropuerto, pero ni caso. Las nuevas plazas de aparcamiento están vacías y se ha cerrado un carril para habilitarlo como zona de seguridad convirtiendo al vial en un embudo», comenta Jesús Lucio García.
Las empresas de este sector tratan de realizan su servicio con el mayor anonimato posible, obviando incluso en la mayoría de los casos el empleo de las placas de «servicio público». Entre sus clientes se cuentan desde artistas de la talla de Julio Iglesias o Woody Allen hasta empresarios, diplomáticos, políticos y diversas autoridades. El transporte de algunos clientes requiere una rigurosa previsión en temas de seguridad, siendo a veces precisa hasta escolta.