F. L. J.
La familia Loya, tan conocida por su larga trayectoria en el sector de la hostelería como apreciada por su bonhomía, percibió ayer por segunda vez en apenas 24 horas el cariño popular en forma de sentidos pésames por la muerte de Julio Loya, uno de los tres hijos del matrimonio formado por el patriarca del clan, Félix Loya, y María Luisa García. Fue en el transcurso de un multitudinario funeral en la iglesia «grande» de Sabugo por el eterno descanso del difunto que sirvió de continuación a los actos fúnebres iniciados el domingo a mediodía con el rezo de un responso y la posterior incineración de los restos mortales del cocinero. La misa congregó a decenas de personas, entre ellas muchos rostros conocidos de las empresas, la hostelería y la política comarcales.
Julio Loya García contaba 54 años de edad. Hasta el año pasado, cuando se le detectó la grave enfermedad que al final terminó con su vida, estuvo junto a su hermano José Antonio al frente del San Félix, uno de los restaurantes más queridos de Avilés y el lugar donde se idearon, entre otras, recetas magistrales como la merluza a la avilesina. Miguel Ángel, el tercer hijo, regenta desde hace años su propio restaurante, el Real Balneario de Salinas. La familia Loya fue distinguida en 2009 con el Premio Nacional de Gastronomía en reconocimiento a la trayectoria profesional de sus miembros como restauradores e impulsores de la cocina asturiana.