En las últimas décadas del siglo XX los logros obtenidos por la mujer en favor de sus derechos han sido de gran importancia y las generaciones venideras no deben olvidarlo, conscientes de que aún queda mucho camino por recorrer. Generalmente, el lugar en el que naces, como también la época que toca vivir decide, en cierto modo, las posibilidades de futuro de las personas. Para la mujer todavía es más complicado y, en algunos casos, determinante.
En una reciente publicación donde se analizaba el papel de la mujer en la sociedad del siglo XXI y donde se entrevistaba a varias mujeres asturianas con diferencias generacionales, profesionales y personales, todas ellas coincidían en lo complicada que es la conciliación de la vida laboral con la familiar, sobre todo, cuando existen menores a su cargo. Parte de esta problemática se fue solventando a lo largo del tiempo, con el apoyo de los abuelos y familiares. En las generaciones más próximas, con las guarderías infantiles y con el hecho de que algunos centros escolares cuentan con horarios adecuados para así facilitar la incursión en el mundo laboral a las mujeres.
Creo que una parte fundamental de las políticas de igualdad debe servir para impulsar y reforzar la actividad profesional de la mujer para que no se vea obligada a elegir entre la maternidad y el ejercicio de su profesión, así como aprovechar las posibilidades que nos brinda la joven ley de igualdad para consolidar el nuevo modelo de convivencia entre hombres y mujeres. Me complace enormemente ver datos como que de las 402 nuevas plazas de Primaria en Asturias las mujeres han logrado 344, el 85% de la oferta de empleo público docente, y que de las 20 mejores notas de todas las especialidades 17 son femeninas. O que frente a la idea de que la mujer antepone la familia al trabajo, este estereotipo se desmonta con datos de que el 50% de las mujeres se declaran ambiciosas en el ámbito laboral.
Un estudio del Consejo Superior de las Cámaras revela que en 2009, en pleno retroceso económico, más de un centenar de mujeres abrieron negocio propio en Asturias. El autoempleo ha experimentado una progresiva tendencia posiblemente debida a la mejora de los niveles formativos de la mujer, aunque su gran dificultad sigue siendo el menor apoyo sociofamiliar y de conciliación entre la vida familiar y profesional. También es cierto que la entrada de las mujeres de estas generaciones en el mundo laboral hace que, poco a poco, los hombres compartan y se involucren más en las labores domésticas y el cuidado de sus hijos. Afortunadamente, gran parte de la sociedad acepta con naturalidad el cambio familiar experimentado en el siglo XXI, que rompe con el modelo tradicional, y que el actual marco social debe considerarse, para las mujeres, el punto de partida.
Isabel Area
Concejala