Félix VALLINA
El apagón analógico se cierne sobre Avilés y los más rezagados ultiman los detalles para evitar que la «gran nevada» congele sus televisores a partir de hoy. Entre otros efectos, la entrada en la era de la emisión digital ha disparado la venta de aparatos con TDT incorporado y muchos de los viejos televisores pasan a mejor vida. Los «puntos limpios» de la ciudad son un reflejo de ese impacto y en el último mes han visto como se multiplicaba por cuatro el número de aparatos para reciclar.
Según confirmó el concejal de Medio Ambiente y Servicios Urbanos, Luis Ramón Fernández Huerga, «hasta el mes pasado salían de Avilés unos 25 televisores cada 15 días y ahora se están recibiendo 50 a la semana». Los operarios de los «puntos limpios» de la ciudad esperan que la cifra se dispare a partir de la próxima semana «porque hay mucha gente que espera a última hora para comprarse un televisor nuevo y después viene aquí para deshacerse del viejo», explicó uno de los trabajadores.
Pero los «puntos limpios» no son los únicos espacios en los que se pueden depositar los aparatos eléctricos para reciclar y por eso es difícil hacer un cálculo total de los televisores que se han ido a la basura con la llegada de la TDT a la comarca. Las propias tiendas de electrodomésticos en las que se venden los televisores cuentan con servicios de recogida y trabajan con otros gestores de residuos al margen de los municipales. «Nosotros también hemos notado un aumento de las ventas y, por lo tanto, un mayor número de televisores para reciclar, sobre todo los de pocas pulgadas, la típica tele de la cocina», señaló Guillermo Caveda, jefe del departamento de electrónica del Carrefour de Parque Astur.
También hay personas que optan por adaptar sus viejos televisores a través de aparatos de TDT externos. «Por unos 30 euros te puedes comprar el aparato y así no te hace falta tirar la televisión, pero lo cierto es que la gente está aprovechando para renovar los equipos», explicó José Rato, de electrodomésticos Rato en Avilés. Los viejos televisores acaban sus días diseccionados en piezas en las plantas de los gestores autorizados.
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